Los agentes comprobaron que unas cincuenta personas acudían a esos locales e intercambiaban diversos objetos, como teléfonos móviles, para obtener la droga. El local que finalmente clausuró la Policía era el más transitado y con mayor trasiego de droga, «sin que los responsables del local tomaran medidas para evitarlo», explica la Policía. Los traficantes llevaban la droga en bolsitas en la boca y, ante la presencia de uniformados, se las tragaban.
Los clientes no consumían bebidas, ya que sólo acudían a por droga. El camarero, W.R.L de 25 años, ni siquiera tenía domicilio en España. En el registro, los policías localizaron 12 bolsas de heroína y cocaína, junto a cuatro bolsas más de marihuana. En el retrete hallaron evidencias de la extracción de la droga que había sido transportada en el recto, junto útiles para su consumo.
Los agentes arrestaron a M.C.F. de 21 años, M.D. de 22, y K.M. de 28, por tráfico de drogas y al camarero por facilitar tanto la venta como el consumo. La arrendataria fue detenida por desobediencia al quitar el precinto del bar y reabrirlo.





