
CORRESPONDENCIA
Este trozo, revelador, con otros testimonios, de la represión del euskera (¿en tiempos de autonomía foral completa!), fue el punto de partida de una excelente investigación del sacerdote Ángel Ibisate, el cual presentó el viernes 29 de febrero, en Bilbao, una comunicación en el pleno de Euskaltzaindia, entidad de la que es miembro correspondiente. Por una indisposición, de la que afortunadamente se recupera, no pudo leer él mismo su trabajo. El texto aparecerá en la revista de la Academia pero puede leerse ya en el sitio web euskaltzaindia.net.
Fortunato Grandes
El P. Kardaberaz habló del asunto en otra ocasión, a saber, en su libro 'Kristauaren bizitza' ('La vida del cristiano', Pamplona 1760), traducción de un célebre libro de devoción. En él, tratando de la creación de congregaciones dedicadas al Corazón de Jesús, dice el jesuita (traducimos): «En Álava, Salvatierra y la gente piadosa de sus 'ergoienas' hicieron eso mismo». Ya el fino Fortunato Grandes, en su libro 'Cosas de Salvatierra' (1939) había recogido la presencia del P. Kardaberaz en aquella villa. Las 'ergoienas' eran, como se ve en diversos testimonios del Archivo aguraindarra, Alangua, Arrizala, Opakua y Egileor; éstas eran, pues, las 'aldeas' de la villa. A veces se emplea igualmente en singular: 'la Ergoiena', por ejemplo en un documento de 1501, donde leemos «los moradores de Hergoyena».
Anota Ibisate que la palabra 'ergoien' figura en los diccionarios vascos, con el significado de 'aldea', pero solamente en Vizcaya. No consta en los textos vascos de Álava ni la recogen los dos grandes vocabularios del romance alavés de Baraibar (1903) y López de Guereñu (1958). Pero los dos ejemplos del jesuita y la documentación manuscrita no dejan lugar a dudas. Salta a la vista, por lo demás, la frecuencia de '(H)ergoien' como topónimo en todo el territorio vascófono, término formado de 'herri' ('pueblo') y 'goien' ('el más alto').
Con razón pide Angel Ibisate que la palabra 'ergoiena' entre en el repertorio de palabras usadas en el romance de Álava, ésta, desde luego, de procedencia vasca. Añadiríamos que toca al Ayuntamiento salvaterrano no dejar perder esta parte de su patrimonio para designar a las cuatro aldeas mencionadas y situadas a los pies de los Montes de Iturrieta.









