
HARO 0 - ALFARO 3
Reparto proporcional de las responsabilidades en defensa, desmarque al espacio libre para ofrecer opción de pase al rival, concepción táctica de los movimientos, claridad de ideas en las transiciones y contundencia en el golpeo, vaya donde vaya. Desde ese prisma, el prisma al que se aferra el equipo de Bronte para dar un golpe de efecto a la liga y presentar su candidatura al liderato, resulta más sencillo entender que el Alfaro dio un repaso al Haro y que éste entra, tras una racha impecable, en fase de reflexión. Sin mayores traumas.
A fin de cuentas, cuando la reserva física le permitió aguantar el tirón, el equipo de Sánchez Lorenzo, cojo en el carril izquierdo, donde ni Ceballos ni Alfredo estuvieron especialmente finos, demostró capacidad para amagar con crédito. Pero sin machacar el marco rival que, en gran medida, resume el espíritu de este apasionado deporte. Esa fue su carencia. Y su condena.
Porque el Alfaro soportaba la presión del rival apuntalado en su esquema, clásico pero solvente, esperando un despiste en el equipo rival para trazar tres pases, una carrera de Sola ante Aketza y Alfredo y un pase a banda derecha para dejar a Asurmendi solo ante Javi Pérez. Inapelable.
Sucedió que a ese gol le siguió una respuesta anímica del cuadro blanquinegro, un arreón que le acercó al empate en un balón suelto en el área que Joni no acertó a aprovechar y Javi Tres sacó sobre la línea de gol entre una nube de espinilleras, y en un disparo envenanado de Mayordomo que, después de librarse de su marca con un recorte seco, acabó estrellándose en la cepa del poste. Dos fogonazos que provocaron la respuesta, a la contra, siempre a la contra, del Alfaro, sólido, afianzado en los espacios, sin que Sola acertase a marcar en dos ocasiones cruciales (minutos 43 y 45).
La sentencia
Llegó el descanso y con él la pausa en los dos vestuarios. Más en el del Haro, que comenzaba a dudar de su modelo de juego, no tanto en el del Alfaro que demostraba ser fiel a su patrón, sin alardes, sin errores.
Fue entonces, en la segunda parte, cuando acabó por desesperarse el cuadro de Sánchez Lorenzo y por crecerse el de Bronte. A Álvaro Torre le anularon el empate por un supuesto fuera de juego a los cinco minutos, Mayordomo cruzó en exceso tras recoger el recha de la defensa instantes después, Maño envió de cabeza al larguero y Olavarrieta vio cómo Asiain savaba con el pie un disapro cruzado.
El acierto era el mejor patrimonio de los alfareños y Sola lo demostró sentenciado el choque en dos minutos claves. A la contra, siempre a la contra; demostrando su excelente relación con la pelota. A los locales aún les quedaba tiempo para marrar, en lanzamiento de Marín, una pena máxima. Se estrelló en el marco. Fue la tónica del día.






