Nunca nos había preocupado tanto el trato que dispensamos a los animales. Es una característica de nuestra época. Curiosamente, tampoco nunca habíamos vivido tan de espaldas a la naturaleza. Poco a poco, los urbanitas hemos ido componiéndonos una imagen beatífica de las bestias y casi nos sorprende que su comportamiento sea en ocasiones problemático. Los urbanitas, en fin, somos gente que escucha la palabra 'corzo' y al instante está pensando en Bambi.
Sin embargo, corzos y jabalíes causan problemas en los montes de Vizcaya. Provocan accidentes de tráfico y arruinan cultivos y repoblaciones forestales. Al parecer, cuatro jabalíes pueden destrozar en una noche tres hectáreas de pasto, unos tres campos de fútbol. Son más efectivos que los 'hooligans'. Para evitar estos desmanes, la Diputación ha autorizado la caza en cualquier época de estas especies propensas al vandalismo. En veinticuatro horas y tras obtener la debida autorización, los damnificados podrán organizar partidas para abatir a los animales infractores. La imagen recuerda al 'western' clásico: el sheriff reúne a los hombres del pueblo y sale al galope tras los ladrones del banco.
La idea de la Diputación no ha gustado al PP, que ha preparado algunas preguntas sobre el asunto. Por ejemplo, ¿cuántas denuncias por daños a la agricultura se han tramitado en el último lustro? Sería bueno saberlo. Suponemos que corzos y jabalíes estarán de acuerdo con las protestas de los populares, aunque sólo sea por ganar tiempo. Tampoco sería mala idea que los animales se esforzasen por corresponder a la buena opinión que tenemos de ellos y controlasen un poco su tendencia natural al gamberrismo. Al fin y al cabo, es ese temperamento suyo el que les pierde.





