Entonces, R.M.D, que, según los presentes, «parecía sufrir problemas psiquiátricos, porque no estaba normal», empezó a exhibir una conducta extremadamente agresiva y sacó una enorme catana, con la que amenazó a los clientes del bar. Lejos de amedrentarse y huir, las personas que estaban en el establecimiento consiguieron sacarle al exterior del local e intentaron reducirle, aunque no fue tarea fácil. Durante el forcejeo, uno de los hombres que intentaban inmovilizarle sufrió un corte en un dedo, del que tuvo que ser atendido. Al final, lograron reducirle en el suelo. «Fue un buen susto. Al principio, cuando sólo enseñó la empuñadura de la catana, pensamos que era una porra, pero luego vimos que era una espada de 65 centímetros de hoja -explica uno de los testigos del incidente-. Era para dar miedo, pero, la verdad es que en el momento no te paras a reflexionar, lo único que pensábamos era que teníamos que quitarle el arma fuese como fuese».
Una patrulla de la comisaría de la Ertzaintza de Muskiz, que realizaba labores de seguridad ciudadana por la zona, oyó gritos provenientes del lugar y se acercó hasta allí. «Nos han dicho que la Policía ya le andaba buscando», desveló un testigo de los hechos.





