
LAS FRASES
La pista de Iñaki Cabo, que vivía en la localidad oscense de Saravillo y trabajaba como guía de montaña de la empresa Aguas Blancas, en Aínsa, empezó a perderse en febrero. El montañero realizó un viaje a los Alpes con un grupo de amigos. Sin embargo, decidió retrasar su regreso para hacer varias escaladas en solitario.
Sus compañeros de trabajo esperaban que se reincorporase a su puesto el lunes. Pero no dio señales de vida, por lo que el martes avisaron a la Guardia Civil. Inmediatamente, se puso en marcha un dispositivo de búsqueda. Los agentes localizaron ese mismo día la furgoneta de Iñaki en el aparcamiento de la pista de ascenso a la Fuenfría, un camino de ocho kilómetros que une el pueblo de Saravillo con el lago de Plan.
Ayer por la mañana, el grupo de rescate localizó, por fin, al escalador. Desafortunadamente, ya había fallecido, si bien las causas de su muerte no han sido esclarecidas. Y es que se encontraba en una zona de difícil acceso lo que, unido a la nieve caída en los últimos días y a la ventisca reinante, impidió que el cuerpo pudiera ser recuperado y trasladado al depósito de cadávares de Boltaña.
La Guardia Civil retomará a primera hora de la mañana de hoy los trabajos para rescatar el cadáver «si las condiciones climatológicas lo permiten», según indicó un portavoz de la Subdelegación del Gobierno en Huesca. La familia del escalador todavía no ha decidido dónde será enterrado. Sus padres permanecían ayer en Ávila, provincia en la que residen. Su hermano pequeño, Antonio, se desplazó acompañado por varios amigos a Boltaña.
Conmoción
La noticia de la muerte de Iñaki Cabo conmocionó al mundo del montañismo, tanto en Euskadi como en Huesca, provincia en la que era muy conocido por haber impulsado la construcción de un rocódromo en Bielsa.
El deportista, especializado en la escalada en hielo, llevaba de hecho más de diez años viviendo en el Pirineo oscense, zona en la que fijó su residencia para poder practicar de forma frecuente su gran afición. Incluso renunció a «un trabajo fijo» en Gasnalsa, en Vitoria, para dedicarse en cuerpo y alma a la escalada profesional, según recordaba ayer Iker Pou.
Iñaki Cabo era un alpinista de gran prestigio, lo que le llevó a colaborar en varias ocasiones con el equipo de Al filo de lo Imposible. Con ellos ascendió al Shivling, un pico que requiere un técnica mixta de escalada en roca y hielo, más conocido como El Cervino de la India. «Iñaki era un tipo muy fuerte», destacó Sebastián Álvaro, director del programa televisivo.
Ambos tenían en mente hacer una grabación en la cascada de la Fuenfría, precisamente el lugar donde Iñaki perdió la vida. «Estuvimos hablando de ello hace un mes, pero él lo descartó, porque las condiciones no eran buenas», indicó Álvaro. Por su parte, Iñaki Garay, responsable de los rocódromos alaveses, destacó que Cabo «era la referencia en Pirineos para los aficionados vitorianos».









