
LOS PROBLEMAS
También es inusual porque en Euskadi se amontonan seis días de fiesta, mientras que los ciudadanos de otras comunidades, de las que salen cientos de visitantes hacia el País Vasco, se quedan en cuatro. Por si fuera poco, esas jornadas de asueto llegan en un momento de incertidumbre económica, que unos llaman crisis, otros enfriamiento y otros recesión pero que, sea como sea, invita a los turistas a contener el gasto y, quizás, a quedarse en casa.
Con este panorama se dibuja un escenario incierto. O algo peor. «No hay incertidumbre, sino disgusto», se lamenta Gemma Guillerna, directora del hotel Canciller Ayala. «Las previsiones son malísimas». En su hotel, a dos semanas vista de las fechas 'calientes', no se llega al 50% de reservas para ningún día. «No recuerdo ningún año tan malo», asegura, aunque queda la esperanza de que la cosa se anime «a última hora», matiza sin convicción. Porque, añade, tantas jornadas festivas no favorecen a Vitoria, a donde los turistas llegan «para dos o tres días. Para más tiempo, van a otros sitios».
Sin haber optimismo, en otros establecimientos tratan de alimentar la esperanza. Como en el Gasteiz. Allí, Leire Galilea da una clave más que ya es clásica en Semana Santa. «Tenemos bastante ocupación entre el jueves y el domingo, cerca del 80%, pero el resto de la semana no llega al 10% porque no hay viajes de negocios». Y eso no resulta rentable para los hoteles porque los turistas -«en grupos, con tarifas bajas y gente con talonarios»- dejan menos dinero que las empresas. «La previsión es que llenemos tres días con tarifas bajas, y el resto de la semana bajará mucho».
Puentes «flojos»
Lo peor de todo es que de este modo parece confirmarse una tendencia, ya que «los pasados puentes de otoño e invierno han sido flojísimos», recuerda Miguel Ángel Jofre, del hotel Ciudad de Vitoria. Este negocio no llega al 50% de sus plazas reservadas para Semana Santa. «Con los 'nubarrones' que hay, con la crisis o la recesión, me doy con un canto en los dientes con tener un viernes y un sábado bueno, aunque el miércoles y el jueves sean malos».
Así, hay otro aspecto que vuelve a ponerse de manifiesto: el puente cada vez dura menos y los visitantes sólo salen de casa durante tres noches. El director del General Álava, Luis María Ogueta, señala que de jueves a sábado ya tienen reservadas el 80% de sus habitaciones. Pero el resto de días la ocupación no llega al 30%. «La gente está reduciendo la estancia para ajustar el presupuesto». Hay alternativas para combatir esta falta de perspectivas, y en el Gran Hotel Lakua, donde las reservas rondan el 50%, «estamos haciendo gestiones con varios mayoristas (de viajes)», indican.
En definitiva, Vitoria afronta una Semana Santa «extraña», reitera Inés Cibrián, gerente de Álava Incoming. Pero huye de extremismos: «No soy ni optimista ni catastrofista», recalca, aunque reconoce que estamos en un momento en el que «la gente y las empresas se están apretando el cinturón», hábito negativo para la industria del ocio.
Otra cuestión es: ¿qué podrán hacer los turistas en Vitoria? Desde el Ayuntamiento, la directora de Turismo, Ana Lasarte, lamenta que, durante casi toda la semana «los negocios van a estar cerrados, como siempre. A ver con qué se encuentran los visitantes».









