
EN CORTO
Los propios ganaderos y baserritarras acordaron exigir que se ponga coto al paso de vehículos a motor por esos caminos. Lo hicieron en la asamblea que se celebró el pasado noviembre, donde expresaron su preocupación por los destrozos que generan. En ocasiones se han creado verdaderos circuitos en zonas de pastizales.
En aquel encuentro, el alcalde avanzó que ya estaban inventariados los caminos públicos. Este es un paso previo imprescindible para redactar una ordenanza que regule el uso en esos senderos.
El texto que se está preparando establece que «el propietario podrá circular por las pistas que den acceso a sus propiedades», avanzó Unzaga. Eso sí, para ello el vehículo deberá estar registrado en el Ayuntamiento, de forma que los guardas forestales puedan tener un listado de los coches que pueden transitar en cada momento por esos caminos.
Daños en el monte
Los usuarios restantes estarán obligados a solicitar un permiso especial para poder circular. Se trata de evitar excursiones de vehículos a motor que provoquen daños en el monte. Esta actividad «produce auténticos problemas. En invierno hacen modificaciones en los cauces del agua, movimientos de tierras, e incluso árboles y pinos se caen porque han desviado el agua», detalló el edil.
La ordenanza, que tendrá un capítulo de sanciones, no contempla -al menos de momento- la habilitación de un espacio adecuado para que los vehículos a motor puedan desarrollar ese tipo de prácticas.
Pero ellos no son los únicos causantes de daños en las pistas forestales. Baserritarras y ganaderos han denunciado en numerosas ocasiones las secuelas que origina el paso de camiones que se usan en la saca de los montes.









