LOS TENDIDOS
Los trabajos de la línea entre Abanto y Zierbena son los más avanzados. Comenzaron el pasado verano, pero hasta estos últimos días no se han visualizado. Algunas de las trece torretas previstas, de hecho, se levantan ya en el entorno del monte Serantes. El tendido dispondrá de unos cinco kilómetros y servirá para derivar la energía generada en las plantas de Bahía de Bizkaia e Iberdrola a la subestación de Abanto, que empezará a construirse en abril.
El tendido entre Abanto y Muskiz será el siguiente que tomará forma. Su puesta en marcha, de hecho, se ha retrasado más de lo previsto. Dispone de la autorización ambiental desde hace tres años, pero necesita también un permiso del Consejo de Ministros. El motivo es que los apoyos atravesarán la ría del Barbadun, en terrenos de dominio público marítimo-terrestre. La línea tendrá once kilómetros que sobrevolarán la refinería de Petronor y, hasta en dos ocasiones, la A-8.
Como «autopistas»
En su camino conectará con la futura red de Penagos a Güeñes. Será ésta la tercera y más importante línea del futuro anillo eléctrico del Puerto. Funcionará, no en vano, como vía de salida de la energía vasca hacia otras regiones. El tendido se prolongará a lo largo de 75 kilómetros, pero sólo 14 discurrirán por suelo vizcaíno. Es precisamente este tramo el único que aún no ha comenzado a ejecutarse, ya que requiere el visto bueno del servicio de Montes de la Diputación para acometer la obra civil.
Las tres nuevas líneas formarán parte del mallado previsto para transportar la energía en el norte de España. Su puesta en marcha no sólo permitirá evacuar la electricidad generada en el Puerto, sino que, además, ayudará a mejorar la calidad y la seguridad del suministro en el entorno del Gran Bilbao. Funcionarán como «grandes autopistas» que, según REE, resultarán claves para atender una demanda que «no deja de crecer».
Sin embargo, los argumentos de la compañía eléctrica no convencen a grupos ecologistas y vecinales. Los distintos proyectos, de hecho, han recibido numerosas alegaciones y han sido blanco de críticas por afectar a zonas de interés natural. En Muskiz y Galdames se han llegado a recoger firmas y a organizar actos de protesta, pero el anillo eléctrico ha obtenido el respaldo institucional necesario para salir adelante.





