Ocurrió a las 13.50 horas del 4 de marzo de 2007, «con luminosidad plena y el pavimento seco», describe la resolución del Juzgado de lo Penal número 2 de Bilbao. El condenado conducía su furgoneta 'Opel Vivaro' por la calle Julio Urquijo, en el barrio de Deusto, después de haber ingerido bebidas alcohólicas que «mermaban sus reflejos y le incapacitaban para la conducción». Al llegar al número 14, trazó una curva con exceso de velocidad para incorporarse a la avenida Madariaga y perdió el control del vehículo. La 'Vivaro' invadió la acera e impactó contra un poste semafórico. La luminaria se desmembró, salió proyectada e impactó contra Petra, que estaba parada en la acera con una vecina.
La mujer sufrió un shock hipovolémico y, pese a los intentos de reanimación de los sanitarios, ingresó cadáver en el hospital.
Los agentes de la Policía Municipal de Bilbao que acudieron a atender el accidente observaron en el acusado un «grado extremo» de embriaguez. Tenía los «ojos enrojecidos y vidriosos, deficiencias en el equilibrio y capacidad de comprensión mermada», entre otros síntomas. Al ser sometido a la prueba de alcoholemia arrojó una primera tasa de 1,58 miligramos de alcohol por litro de aire espirado y 1,51, en la segunda, es decir, seis veces por encima de lo permitido, por lo que fue detenido por un delito contra la seguridad del tráfico.
Durante el juicio celebrado hace un mes, el acusado admitió que había bebido cerveza y atribuyó el accidente a un «despiste» al agacharse a coger tabaco. El Ministerio fiscal pedía tres años de cárcel y cinco sin carné, y la acusación particular, tres de prisión y seis de privación del permiso de conducir. La magistrada rechaza la atenuante solicitada por la defensa de resarcimiento del daño. Los herederos de Petra Jiménez han renunciado al ejercicio de las acciones civiles.





