
LOS DATOS
En plena celebración del 120 aniversario de la estructura, el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro ha lamentado el «menosprecio» que soporta este singular elemento histórico-artístico, «anterior incluso a su vecino el Puente Colgante, que es el único Patrimonio de la Humanidad declarado en el País Vasco». Por eso el presidente de esta asociación profesional, Iñaki Arrieta, urge a la Autoridad Portuaria -propietaria de la estructura- a acometer un proyecto que devuelva el 'muelle de hierro' a su estado original.
El paso de los años ha dejado una huella imborrable en el espigón, que ya no muestra su esbelta figura. Hubo épocas en las que incluso apenas daba pistas de ser una construcción de hierro, sobre todo después de que en la década de los años 30 fuese recubierto por placas de hormigón. Desde 1987 el Puerto ha acometido varios lavados de cara e incluso el año pasado aligeró su armazón al retirar el recubrimiento de cemento en buena parte de sus pilares y pintar firme y barandillas. Pero la actuación es calificada por los expertos de «insuficiente».
Protección municipal
«Lo adecuado sería recuperar el muelle original, que tenía el suelo de las pasarelas de madera y una muestra exquisita del mejor modernismo en su punta, donde el faro incluía una caseta de estética china que fue el 'no va más' de la época», subraya Arrieta. El arquitecto puntualizó que, de no ser rehabilitado en su totalidad, al menos debería restaurarse una parte «para el disfrute de vecinos y visitantes a una Vizcaya cada día más turística».
A su juicio, el esfuerzo merece la pena. «Debería ser un orgullo para el Puerto realzar el valor de una parte fundamental de su patrimonio». Así lo considera también Iñaki Uriarte, uno de los especialistas más versados en la historia de la estructura y que remarca que sus 800 metros de longitud fueron los primeros en Vizcaya en disfrutar de la luz eléctrica, «antes incluso que Bilbao».
La rehabilitación del muelle es una reivindicación histórica del Ayuntamiento de Portugalete, que así lo tiene recogido en el plan especial del casco histórico, catalogado como monumento. De hecho, fuentes municipales remarcan que, en realidad, la reforma integral es una «obligación» de su propietario. Según explican, desde 1993 la estructura está considerada por el propio plan general del Puerto como una zona de afección portuaria, «lo que implica que el organismo autónomo delega cualquier ordenación, definición de usos y establecimiento de condiciones de edificación sobre ella a lo que determine el planeamiento urbanístico local, que exige su recuperación». «Es un símbolo de los portugalujos y un elemento que identifica la villa», subrayan.
Fuentes de la Autoridad Portuaria aseguran haberse planteado desde hace tiempo la posibilidad de acometer una actuación más ambiciosa en el muelle de hierro. Por eso el 29 de enero solicitó ofertas «para la evaluación y el análisis» del centenario espigón. «La idea es recuperar la estructura inicial con las barras diagonales, no los adornos», explican.





