
Con 'sólo' 700 años de antigüedad, la capital vizcaína tiene en este hallazgo uno de sus vestigios más importantes desde el punto de vista arquitectónico, pero también social. Los expertos contratados para sacar a la luz este 'tesoro' no sólo recuperan los materiales, sino que analizarán algo así como el 'adn' de la población de Bilbao de estos últimos 500 años, ya que el convento, donde llegaron a residir 100 frailes, y el posterior cuartel militar levantado sobre sus ruinas tuvieron zonas dedicadas a los enterramientos -posiblemente en el claustro y luego, en el huerto-. Gracias al estudio de los huesos encontrados, los antropólogos podrán determinar el estado de salud de aquellos bilbaínos y detalles como su alimentación. Si aparecen semillas mezcladas entre la tierra, por ejemplo, se podría saber la procedencia de los productos, en una ciudad que mantenía una próspera relación con Castilla y que también miraba a las 'américas'.
Cuartel militar
Con este buen pedazo de historia enterrado a apenas seis metros de profundidad, el consejo de administración de Bilbao Ría 2000 hizo ayer pública su renuncia al parking de Corazón de María, un equipamiento de concesión municipal que estaba concebido para residentes y visitantes, y que incluso podría servir a usuarios del otro lado de la ría. Desde que las primeras catas detectaron la existencia de las ruinas, la sociedad de gestión urbanística dejó paralizado el proyecto del estacionamiento hasta conocer su importancia real. Y parece que es mucha, según el equipo de arqueología Qark, que también trabaja en la restauración de la catedral vieja de Vitoria. Sobre todo, destaca el buen estado de conservación de los restos del claustro y de la nave de la iglesia, teniendo en cuenta que durante siglos estuvieron sepultados por un cuartel militar.
Ría 2000 ha adoptado dos decisiones en el tajo. Autoriza a los arqueólogos a ampliar la excavación ante la certeza de que hay más restos del Convento Imperial de San Francisco por descubrir, siempre y cuando las labores no afecten a los cimientos de los edificios de viviendas -tienen un plazo de 10 meses para ello, por un importe de 158.000 euros-. Y encarga por 419.000 euros al contratista de la obra civil la construcción de muros en todo el perímetro del tajo, de más de 2.000 metros cuadrados, para preparar el terreno a la futura plaza Corazón de María.
La idea de Ría 2000 es cubrir el yacimiento con una especie de «tapa», explicó ayer su director, Ángel Nieva. De esta forma, no se hipoteca el yacimiento, que ya se ha convertido en un nuevo motor para el barrio dado el interés que despiertan sus visitas organizadas. Visitas que podrán seguir en la forma que decidan el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno vasco. Asimismo, la sociedad podrá culminar por encima la urbanización de la plaza. Lo que también ha sido descartado es la búsqueda de un solar alternativo en el barrio para el parking de concesión municipal, según confesó el alcalde, Iñaki Azkuna, en un momento de mala venta de los aparcamientos en la periferia.







