Silencioso, accesible y ecológico, el nuevo transporte público iniciará su andadura vacío, lo que permitirá que los técnicos pongan a prueba su funcionamiento. El metro ligero llega con aires renovados. Los detalles de su estructura, sus medidas y su funcionamiento, que hoy adelanta EL CORREO, demuestran que los convoyes no se parecerán en nada a los antiguos vagones de madera que sucumbieron a la invasión del coche en tantas ciudades europeas. Y tampoco serán idénticos a los de Bilbao.
Para empezar, porque los de Vitoria medirán 31,3 metros de longitud, siete más que los que circulan por la capital vizcaína. En cada uno entrarán 180 personas, 52 de ellas sentadas. También habrá dos plazas reservadas para discapacitados y otras tantas para carritos de bebé.
Los vagones vitorianos incorporarán otra novedad que aún no disfruta toda la flota vizcaína. Y es que todos tendrán plataforma baja, por lo que las puertas de cada tren se abrirán a ras de suelo. «No habrá desnivel, será perfecto para los carritos de bebé y las personas mayores», indican los técnicos conocedores del proyecto.
En cifras globales, los 11 convoyes que circularán por Vitoria están valorados en 33,4 millones de euros, cantidad que incluye lo que cuesta mantenerlos durante los primeros cuatro años. A modo de ejemplo, con este dinero se podrían hacer dos centros cívicos o comprar 130 autobuses urbanos.
A 50 por hora
Cada vagón dispondrá de ocho paneles digitales en los que se indicará su destino -cuatro en el exterior y el resto en el interior- y tendrá un sistema de megafonía similar al de los autobuses para anunciar las paradas.
Los viajeros deberán acostumbrarse al nuevo sistema de pago. El Ayuntamiento y el Gobierno vasco aún no han decidido el precio del billete, pero ya es seguro que los usuarios deberán sacar el ticket en cualquier parada y validarlo en una máquina electrónica del andén antes de montarse.
Una vez dentro, un sistema de videovigilancia compuesto por once cámaras velará por la tranquilidad de los pasajeros. Grabarán lo que sucede en el interior y aportará una imagen monitorizada del tráfico a los conductores.
El nuevo medio de transporte no exprimirá su potencia al máximo, cuyo tope roza los 70 kilómetros por hora. Nunca llegará al límite. Circulará a 30 por hora en las zonas más estrechas o peatonales, como General Álava, y a 50 en el resto de travesías urbanas, como Duque de Wellington.
Los ramales de Lakua y del centro funcionarán desde diciembre, aunque los vecinos de Abetxuko tardarán algo más en ver llegar el primer vagón de color verde y gris. Será en febrero de 2009, según las previsiones del Gobierno vasco, que ha contratado la instalación de los raíles de ese tramo algo más tarde tras varias revisiones del proyecto. Con esta obra culminará la primera fase de implantación del tranvía.
i.cueto@diario-elcorreo.com












