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Problemas a la vista
Impacto visual, adiós a un parque previsto, más tráfico, masificación Vecinos de San Ignacio rechazan el relleno de parte del canal de Deusto para construir pisos
16.03.08 -

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Problemas a la vista
¿CAMBIO DE HORIZONTE? Pilar es una de las personas que podrían quedarse sin vistas a la ría. / JORDI ALEMANY
Del escepticismo al estupor en menos de un mes. Al principio, la noticia de que el canal de Deusto va a ser parcialmente rellenado en cuestión de meses para construir edificios en el terreno ganado al agua fue recibida por los vecinos de San Ignacio con desconfianza. ¿Una línea de inmuebles de gran altura en la zona donde les habían dicho que iba a haber un parque? ¿Que su barrio estaba incluido sin ellos saberlo en el macroplan de Zorrozaurre?

Al principio, sólo era un rumor salido de no se sabe dónde, que bien podía haberse atribuido a algún aprendiz de chamán urbanístico con ganas de asustar. Luego Internet dio forma a esas sospechas y, finalmente, «la falta de respuesta de las instituciones y la información recibida con cuentagotas» acabaron por confirmar estos temores. Ante esta situación, un grupo de residentes que nunca había tenido ninguna pretensión de liderar un movimiento vecinal se constituyó en plataforma para informar a los ciudadanos de la actuación en la ribera del canal y de sus consecuencias.

Y cuando se habla de cómo va a afectar la construcción de bloques -que se prevén de doce plantas, aunque se contempla una torre en la curva de Elorrieta que podría tener 23 alturas- no se trata sólo de que a los que viven al lado del canal les vayan a dejar a la sombra y sin vistas. Un 'daño colateral' que, según la agrupación ciudadana, ha servido a los políticos para tachar a los vecinos de «frívolos y de egoístas» porque sólo se preocupan por el paisaje que ven desde sus ventanas. Los efectos negativos que denuncia la plataforma, como la llegada de 4.000 nuevos residentes que masificarían el enclave, el espectacular aumento de la intensidad del tráfico y la pérdida de la zona de ocio prevista en ese lugar, van mucho más allá del fiasco paisajístico, que para quien lo sufre tampoco es desdeñable. Es el caso de Pilar, que se compró hace un año un piso que mira al canal. Había vivido mucho tiempo en Zabalburu y «necesitaba luz», así que decidió invertir «los ahorros de toda una vida» en su nueva vivienda. Aunque no era la zona más asequible de Bilbao, ella dio por bueno el precio con tal de tener acceso a ese horizonte despejado tan insólito en el 'botxo'. Todavía no ha terminado de acondicionar el piso -aún huele a recién pintado- cuando se ha enterado «por la prensa y por unos comunicados buzoneados por el PSE» de los planes que pueden arruinar su «sueño» de ver el canal cada mañana, con las siluetas de las colosales 'cigüeñas' recortándose en una amplia porción de cielo que ella pagó de buena gana. «Al principio no me lo podía creer, así que fui al Ayuntamiento y allí me dijeron que no sabían nada, que preguntase en las dependencias del Puerto. Y allí me acerqué y me dijeron que sí, que era verdad que se iban a hacer los rellenos para construir encima», explica.

Así que tras su primera reacción de «sorpresa», la siguiente escala en su estado de ánimo fue el enfado. No tanto porque peligraban sus vistas -que también-, sino por «el engaño de quienes me han dicho que no se sabe nada del asunto». «Me siento estafada, esto es una falta de respeto No sé quién tendrá que dar la cara y dar explicaciones, pero que alguien lo haga, por favor», pide.

A ella el hecho de que la actuación pueda sufrir modificaciones -el mes pasado se cerró el periodo de alegaciones- le deja abierto un resquicio de esperanza: «Ojalá todo se arregle, tenemos derecho a nuestro trocito de agua, como otros barrios -clama-. Y si al final hacen casas, al menos que sean de un máximo de seis pisos, como el resto de edificios de la zona. Si lo hubiese sabido, no me habría comprado la casa, me hubiese marchado al extrarradio. ¿Es que dicen que delante de mi ventana van a poner un edificio de 23 alturas! ¿Será posible? ¿Eso es legal?»

«Vaya chasco»

Las preguntas de Pilar, que mira por la ventana y ya empieza a añorar el paisaje, quedan en el aire. Y, desde luego, no es la única que ha recibido un jarro de agua fría y que se opone a la actuación. La plataforma vecinal ha recogido en un mes 4.500 firmas de ciudadanos que rechazan la parte del plan que toca al barrio. Entre ellos, Iratxe y Sebastián. Cada uno vive en un extremo de San Ignacio y no van a perder ninguna vista, ya que desde sus ventanas se ve la calle, la montaña nada de canal. Sin embargo, están escandalizados con los planes de futuro para la ribera. Principalmente, porque «hasta hace dos días» ellos tenían en mente el parque que en 1995 había anunciado al alcalde Ortuondo «a bombo y platillo» en la zona que ahora va a acoger viviendas. «Yo ya me imaginaba por allí con mis niños, la bici vaya chasco -comenta Iratxe-. He nacido en San Ignacio y me encanta. Pero con esto temo perder calidad de vida. No sólo van a dejarnos sin un espacio de ocio que hace mucha falta, sino que van a saturarlo de gente. Ya hay muchos problemas para conseguir pediatra, guarderías y plazas en las escuelas».

Estos negros augurios fueron desmentidos la semana pasada por el propio alcalde, Iñaki Azkuna, quien intentó tranquilizar a la población diciendo que «en San Ignacio cabe más gente» y que los equipamientos «se reforzarían» con la llegada de nuevos residentes. «¿Que cabe más gente? Bueno, se nota que él no vive aquí », señala Sebastián, preocupado por el aumento del tráfico que conllevará el plan de Zorrozaurre, ya que un vial de cuatro carriles cruzará la isla y desembocará en su barrio. «Es un despropósito -resume visiblemente contrariado-. La circulación está fatal y no hay quien aparque esto se va a poner fatal. Y luego algunos políticos van de 'verdes', lo que hay que ver, con la que están preparando. ¿No dicen que Zorrozaurre va a ser el 'Manhattan txiki'? ¿Pues qué mejor que hacer de San Ignacio una especie de Central Park, ¿no? Lo malo es que nos van a condenar a ser la parte trasera de su escenario estrella».
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