Fue la mala noticia del partido de ayer en el Rico Pérez, la lesión en una demarcación en la que el Alavés no está precisamente sobrado de efectivos. Mediada la primera mitad, Casar sufrió un desgarro muscular que le obligó a ser retirado en camilla. Podría ser una microrrotura fibrilar, lo que le dejaría entre dos y tres semanas de baja.
Eso en el mejor de los casos. Fue el primer diagnóstico, a bote pronto en el estadio alicantino, del doctor Manu Goienetxea, que hoy realizará una ecografía al cántabro. Lo que es seguro es que no podrá jugar el domingo en el Nuevo Arcángel. Según la versión del propio médico albiazul, «era una pierna propensa a la lesión» después de las molestias sufridas hace dos semanas, pero se apostó por «correr el riesgo».
Será una baja sensible para el técnico albiazul, que sólo cuenta con Gaspar como central puro. Las alternativas son Coromina, que venía actuando como lateral, o Nacho Garro, centrocampista reconvertido en los dos últimos partidos. La polivalencia de ambos, que ya acompañaron al cordobés en el eje de la zaga en distintas fases del encuentro de ayer, les convierte en los posibles recambios. Otra opción sería la del jugador del filial Ioritz.
Décima del riojano
Casar, por tanto, se une a Cabrera, Mateo y Tarantino en el capítulo de bajas por lesión. La otra ausencia derivada del partido de ayer será la de Sergio Rodríguez, que ante el Hércules vio su décima cartulina amarilla, la quinta del segundo ciclo, que consecuentemente acarrea sanción.
Había otros cinco jugadores albiazules apercibidos de castigo. Gaspar, David Aganzo, Toni Moral, Nacho Garro y Gabri, que no jugó, se libraron. Pedía Salmerón que las tarjetas se fueran repartiendo para no acumular varias bajas en un mismo partido y, al menos para Córdoba, se ha cumplido la premisa de las sanciones escalonadas.





