
«El '900' también es un número para las inmigrantes -subrayan fuentes de la consejería-. Ellas sufren un doble aislamiento: el provocado por la violencia de su pareja y el que genera la imposibilidad de recurrir al círculo de parientes. El problema se acentúa con las mujeres que no son originarias de América Latina y no hablan castellano», añaden las mismas fuentes. Por ejemplo, las llamadas telefónicas de musulmanas son prácticamente testimoniales.
Uno de los propósitos del Gobierno vasco es vencer la reticencia que muestran las mujeres 'sin papeles' -unas 15.000 en Euskadi el año pasado- a denunciar los malos tratos por temor a ser expulsadas a sus países, donde, en ocasiones, tendrían que afrontar también la reacción de su propio círculo familiar. En realidad, la Ertzaintza protege a las víctimas de la violencia de género tengan permiso de residencia o no, sin adoptar ninguna medida paralela relacionada con su situación administrativa. Y la legislación también contempla esas situaciones.
Sin embargo, la desconfianza de las afectadas persiste porque desconocen cuáles son los criterios de las fuerzas policiales y qué recursos sociales están disponibles para las mujeres, incluido el servicio telefónico '900'.
La Administración autonómica quiere que ese número se divulgue en los locutorios del País Vasco, donde se están repartiendo folletos en varios idiomas. Esos lugares se han elegido no sólo porque los frecuentan las mujeres inmigrantes, sino, especialmente, porque suelen acudir solas. Además, como normalmente van a telefonear a su familia, pueden ser emocionalmente más permeables al mensaje publicitario, en el supuesto de que estén sufriendo malos tratos físicos o psicológicos.
Por otra parte, la fotografía escogida para los folletos -una mujer herida en la cabeza y en el labio que llama por el 'móvil- intenta espolear la conciencia de potenciales víctimas del maltrato que, en muchos casos, proceden de sociedades en las que «el machismo y la violencia de género son asumidos con normalidad dentro de la pareja», según explicaron en el Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales.
Parejas mixtas
La consejería también enviará carteles a los consulados extranjeros, a las asociaciones del ámbito de la mujer, a los servicios sociales municipales y a las oficinas de Heldu, un organismo pú- blico de asesoramiento jurídico para inmigrantes que funciona en las tres capitales vascas.
Precisamente, uno de los cometidos del teléfono 900 840 111, creado hace dos años es proporcionar esa información. El servicio recibe 153 llamadas cada mes, de las cuales unas veinte son realizadas por mujeres inmigrantes. De estas últimas usuarias, algo menos de la mitad convive con un hombre que también es extranjero, mientras que el resto forma pareja con un varón autóctono. Los empleados que atienden las llamadas han comprobado que, hasta ahora, solicitan ayuda más extranjeras emparejadas con nativos que mujeres nativas emparejadas con extranjeros.
En líneas generales, los episodios de violencia de género son bastante similares tanto si las víctimas son inmigrantes como nativas. «El ciclo no cambia -explican en el servicio telefónico-. Primero se acumula la tensión; luego se produce una 'explosión' en forma de agresión y finalmente llega la 'reconciliación'. El maltratador pide perdón a la víctima, que retire la denuncia ».
El Gobierno vasco ha suscrito un convenio con el Ministerio de Asuntos Sociales, por el cual el '016' deriva al teléfono autonómico las llamadas que reciba de mujeres afincadas en Euskadi. De forma paralela, el Ejecutivo autónomo remite al '016' las consultas que le lleguen de fuera de la comunidad. La consejería de Vivienda y Asuntos Sociales pretende que, en el futuro, su servicio se conozca como '016'.







