
LAS CALLES, UNA A UNA
Este listado lo lideran Reyes de Navarra, el entorno del Artium y Castillo de Ocio. Las deficiencias de la primera indignan a los residentes de Zaramaga. «No nos podemos creer que sigan apareciendo fallos», lamenta incrédulo el presidente de la asociación Iparralde, Fernando Cuesta. El peor tramo se encuentra en el cruce de esta vía con Puerto de Urquiola, donde hay numerosas losetas levantadas. Parte del pavimento ya tuvo que ser repuesto en marzo de 2006, a punto de acabar la reforma.
En la plaza del 3 de Marzo la situación no es mejor. El nuevo pavimento de granito ya ha empezado a levantarse junto a una alcantarilla. Una papelera ha desaparecido y la base de una de las farolas está destrozada por un fuerte impacto. «Los gamberros no respetan nada», critica Juanjo Mena, asiduo del recinto.
En el centro
Más flagrante es el estado del entorno del Artium. El pavimento de las calles peatonales que rodean al museo, sobre todo de La Esperanza y, en menor medida, de Prudencio María Verástegui, está lleno de socavones, baldosas rotas y zonas hundidas. Lo peor es que esta área ya ha sufrido dos remodelaciones por este motivo. La primera tuvo lugar en 2003 y la segunda, ante las quejas de los vecinos y comerciantes, tres años más tarde.
No es el único caso. El Ayuntamiento ya se vio obligado en 2007 a levantar los adoquines de la confluencia entre Florida y Dato, tan sólo tres semanas después de ponerlos, debido al «continuo tránsito de vehículos por esa zona». Pero el parcheo parece haber servido de poco, ya que el pavimento está otra vez suelto y roto en este tramo. Al igual que ocurre con otra polémica actuación, la de la calle Fueros, donde por segunda vez pueden apreciarse algunas baldosas hundidas.
El mismo mal aqueja a la calle Olaguíbel. En la acera recién reformada entre Marqués de Estella y Fueros, y en el tramo situado entre Los Herrán y Judimendi. Un problema que también alcanza al nuevo nuevo puente de Abetxuko, como puso en evidencia el PNV la semana pasada. «Yo siempre he defendido que debe haber inspectores de obra, que estén pendientes de todo. Igual así se evitaba rehacer las cosas con dinero de todos», apunta Paquita San Bartolomé, responsable de la asociación vecinal Uribe Nogales.
En Castillo de Ocio tampoco están contentos. Dicen que la última reforma se ha olvidado de algunos rincones, donde en vez de baldosas luce un «asfalto viejo». También faltan varias papeleras.
El listado se completa con la plaza de los famosos 'pisos rojos' de Sansomendi, ubicados en Paula Montal. Aquí el problema es otro. El recinto, reformado el año pasado, vuelve a mostrar filtraciones en los garajes. «Estamos a la espera de que el Ayuntamiento nos envíe el estudio que se comprometió a realizar», apuntó Julio Baiceredo, portavoz de la asociación Huetos-Montal.
Las otras once vías reformadas en los dos últimos ejercicios -no están incluidas parcheos puntuales de otras calles más pequeñas- presentan buen estado, como Luis Heinz, varias del Casco Viejo o Cercas Bajas. Si bien, esta última tiene un ligero hundimiento en un paso de cebra. En Libertad tampoco bailan las baldosas, pero a sus residentes no les gusta la inclinación con la que ha quedado.
En cualquier caso, el balance no termina de convencer a la federación de asociaciones de vecinos Fava. «Una obra recién hecha tiene que estar en perfectas condiciones. El Ayuntamiento no puede permitir esto», asegura su presidente, Eduardo Cervera.









