
Y es que, pese a que el equipo de gobierno votó en contra de la medida propuesta por el PNV por considerarla «incumplible» y a que el PP se abstuvo, la ausencia en el pleno del concejal socialista José Manuel Bully provocó que los ediles de PNV, EB y EA -nueve en total- superaran en uno a los concejales socialistas.
Aprobada, pues, por una ajustada mayoría, la iniciativa afectará a edificios como los palacios de Villasuso y Echanove, a algunos centros cívicos y al propio Ayuntamiento que, a partir de ahora, no podrán acoger consejos sectoriales, conferencias, exposiciones o recepciones. De esta forma, según la concejala nacionalista, Nerea Melgosa, se consigue garantizar «los derechos de todos los ciudadanos» hasta que los edificios municipales eliminen sus barreras arquitectónicas.
Revisión del plan
Para que ello sea posible todos los grupos políticos aprobaron ayer por unanimidad la revisión del Plan Director de Accesibilidad. Este documento, elaborado en el año 2004, marca precisamente las pautas para eliminar esas barreras arquitectónicas, pero, según denunciaron ayer PNV, EB y EA, está «guardado en un cajón» desde hace cuatro años. El PP, que impulsó el plan cuando estaba en el gobierno, se defendió recordando que desde entonces «se han ido haciendo reformas».
En este mismo sentido, se pronunció también la concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez. «Pese a que este plan director no pasó nunca por el pleno, se han ido haciendo cosas en materia de accesibilidad, como el traslado de los consejos territoriales a la casa Simone de Beauvoir o la compra de autobuses de Tuvisa adaptados», recordó.
Con todo, la Corporación en pleno acordó iniciar el proceso de contratación para revisar y actualizar el plan. Una vez que se licite el proyecto, la empresa adjudicataria dispondrá de un plazo de tres meses para presentar el trabajo, que deberá ser aprobado por el pleno.









