La delegación española no descarta, aún así, que los dos líderes «se puedan saludar» o que incluso «encuentren un momento para verse y hablar» durante las sesiones de trabajo o en la cena de mañana, que marcará el inicio de la cumbre. El equipo de José Luis Rodríguez Zapatero, que acude como presidente en funciones, considera que «probablemente no sea el marco más adecuado para mantener este tipo de reunión» y subraya que «no hay que sacar ninguna conclusión» de ello.
Llamada de teléfono
Bush telefoneó el pasado 14 de marzo a Rodríguez Zapatero, cuando se encontraba en el Consejo Europeo de Bruselas, para felicitarle por su triunfo en las generales. En esa llamada, explicó entonces el Gobierno, ambos quedaron en verse en Bucarest, durante la reunión de la Alianza. Esta cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la OTAN será, además, la sexta y última a la que asistirá Bush.
El presidente estadounidense partió ayer de Washington rumbo a Ucrania, y desde allí viajará a Bucarest. En vísperas de la cumbre, su Gobierno ha reiterado el llamamiento a los miembros de la Alianza para que hagan un mayor esfuerzo en Afganistán. Ese «hacer más» se interpreta al otro lado del Atlántico como una petición de más tropas para controlar el país asiático, donde el ejército norteamericano, que tiene allí 15.000 soldados, libra una de las principales batallas de su «guerra contra el terrorismo».







