Propulsará protones de hidrógeno al 99,9999% de la velocidad de la luz en un anillo subterráneo de 27 kilómetros de diámetro oculto bajo la frontera franco-suiza.
Generará casi 1.000 millones de colisiones de protones por segundo. En la superficie, 3.000 ordenadores analizarán un centenar de colisiones por segundo. Los datos serán comunicados instantáneamente a los centros de investigación asociados al proyecto en el mundo entero gracias a una red informática. La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) fue uno de los descubridores de Internet en la década de loss años 70.
El túnel es la mayor nevera del mundo, con imanes superconductores enfriados hasta -271 grados centígrados, una temperatura próxima al cero absoluto (-273).
Los cuatro colisionadores distribuidos a lo largo del túnel son gigantescos. El mayor, bautizado como Atlas, es un cilindro de 25 metros de diámetro por 46 metros de largo. Pesa 7.000 toneladas, casi tanto como la Torre Eiffel, y tiene 3.000 kilómetros de cables. Para perforar la cavidad en la que se encuentra, hubo que extraer casi 300.000 toneladas de roca y luego verter en ella 50.000 toneladas de hormigón.
En 10 horas de funcionamiento, el haz de protones atravesará en el túnel el equivalente a 10.000 millones de kilómetros, o sea, la distancia de una ida y vuelta entre la Tierra y Neptuno. A una intensidad máxima, cada haz desprenderá la energía de un coche a 1.600 kilómetros por hora. El LHC fundirá hasta 120 megavatios de corriente, el equivalente al consumo en la región de Ginebra.
Cuando esté encendido, la energía total almacenada en los imanes será de 10 gigajulios y en el haz de 725 megajulios. La pérdida de sólo un 10-7 en el haz es suficiente para iniciar un 'quench' (un fenómeno cuántico en el que una parte del superconductor puede perder la superconductividad).
El presupuesto es de 6.030 millones de francos suizos (3.900 millones de euros). Dos tercios se ha gastado en los equipamientos y el resto en los salarios de los miles de ingenieros y físicos contratados.
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), cuya construcción en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) está a punto de concluir, representa una avalancha de cifras desmesuradas: