
En ese momento, el supervisor estaba atendiendo a otra viajera y no se percató de la presencia del joven. Le pilló desprevenido y le propinó varios martillazos en la espalda. En seguida, el empleado reaccionó y ambos se enzarzaron en un peligroso forcejeo en el que el empleado sufrió más golpes en un dedo. Alarmada, la viajera a la que el empleado estaba atendiendo pidió ayuda y varias personas que aguardaban al metro en el andén acudieron corriendo a auxiliar al supervisor. Entre ellos, se encontraba el propio alcalde de Getxo, Imanol Landa.
Tal y como describió ayer el mandatario local a EL CORREO, «me dirigía junto a otras dos personas al homenaje a Agirre en Algorta y oímos cómo una señora pedía socorro en la entrada de la estación. Vimos que el supervisor estaba forcejeando con un chico y pasamos rápido las canceladoras para ayudarle, porque estaban con el martillo entre uno y el otro. No era ninguna broma. Podía haberle causado graves lesiones».
Según el relato del alcalde, «primero ayudamos al interventor y, después, entre los cuatro, retuvimos al chaval. Llamamos a la Ertzaintza y enseguida se personaron los agentes, así que lo dejamos en sus manos». La patrulla identificó al supuesto agresor como A.G.G., lo arrestó acusado de un delito de agresión y lo trasladó a dependencias policiales antes de ser puesto a disposición judicial. El empleado fue examinado por un médico que constató la existencia de contusiones en la espalda y en un dedo, aunque podrá volver a su puesto con normalidad.
Desde su cargo de alcalde, Landa consideró que «esta agresión es algo puntual de la que no se pueden sacar más conclusiones. No es algo habitual en la estación y, además, el sistema de coordinación entre Metro Bilbao, Ertzaintza y Policía Local está funcionando».
Lo cierto es que la estación de Las Arenas vivió una situación muy similar hace menos de dos meses. Dos jóvenes intentaron entrar con un perro suelto y sin bozal al andén. Cuando el supervisor de la parada les salió al paso para impedirles la entrada, le empujaron y le asestaron varios golpes con un palo de grandes dimensiones que le provocaron la rotura de varios dientes y del labio.
El comité de empresa de Metro Bilbao se reunirá esta tarde para analizar este nuevo caso de violencia contra un empleado del suburbano. Según Rafa Valencia, delegado de ELA, «tenemos que insistir en lo de siempre. Es necesario que durante el día haya un vigilante por cada estación y no uno por cada tres como ahora». Desde UGT, José Ignacio Torres reconoció que «la empresa está haciendo cosas para resolver la situación, pero esto no se arregla en dos días. Somos la figura visible de Metro Bilbao y la gente no repara en que están agrediendo a un simple trabajador», lamenta. César Merino de CC OO afirma no ver clara la solución. «Tampoco es de recibo que cada supervisor tenga que trabajar con un guardaespaldas noche y día».





