
Entre los que han abandonado el mercado, hay personas cercanas a la jubilación a las que no les interesaba ya embarcarse en esa aventura, pero también jóvenes que no lo consideraban rentable. Sin embargo, siete comerciantes cuya concesión también terminaba ayer han decidido renovarla y secundar la rehabilitación -aún sin fecha de inicio- que ha suscitado una intensa división de posturas entre los tenderos.
«Las personas que se han marchado tenían contratos provisionales y estaban en precario», explicó ayer Jon Ander Ibarra, presidente de la sociedad mercantil que gestiona el mercado. «El sitio que han dejado libre se redistribuirá con la reforma, que precisará de espacio». A su juicio, con las siete nuevas adhesiones al proyecto de reforma está más que garantizado el futuro de La Ribera, comprometido si no se solucionan «la falta de espacio y las condiciones sanitarias de los puestos».
«Con buenos ojos»
A pesar de sus optimistas previsiones, cree que no llegarán a tiempo para cumplir el ultimátum del alcalde, Iñaki Azkuna. Ante la falta de avances de los trabajadores para impulsar un proyecto de renovación, el primer edil advirtió de que si al expirar este mes no se había desbloqueado la situación, el Ayuntamiento lideraría los trabajos. «Del centenar de profesionales, 79 secundan el plan, así que voluntad hay. Lo que no vamos a tener es tiempo de presentar un proyecto, adjudicar las obras », admitió Ibarra, quien asegura que la posibilidad de que el Consistorio tome las riendas de la renovación «no sería vista con malos ojos por la mayoría de comerciantes, porque de lo que se trata es de dejar la plaza bonita y apta».
Por su parte, los tenderos que se muestran críticos con el plan, entre otras cosas porque aseguran no saber «a ciencia cierta cuánto va a costar», censuraron ayer la postura de la sociedad mercantil, a la que acusaron de «inflar» la lista de apoyos a la actuación. «De las setenta y pico adhesiones que dicen tener, sólo son válidas 38, porque las demás se hicieron en 2005 y no se han mantenido vigentes», recalcó ayer Marcos González, portavoz de los tenderos que se oponen a la reestructuración.
Asimismo, González lamentó ayer la marcha de doce de sus compañeros -«muchos se quedan sin nada»-, provocada, según él, por las «inaceptables» condiciones que les imponían para continuar con su labor, «como pagar 240 euros por metro cuadrado de puesto para seguir durante un periodo de tiempo indeterminado, que pueden ser meses o días. Claro, ante ese panorama, han elegido irse».





