
La tercera visita en apenas seis días de la Guardia Civil al Consistorio cántabro para obtener información sobre expedientes urbanísticos se efectuó ayer a las 10.30 horas. Dos agentes exigieron las actas de los plenos y de las juntas de gobierno desde hace cuatro años. Como todas no estaban en el edificio consistorial, el secretario municipal acompañó a los guardias al archivo, que se encuentra en otro inmueble cercano.
«A dedo»
Prácticamente al mismo tiempo que se requisaban estos documentos, cuatro miembros del Ayuntamiento recibían las denuncias por desobediencia a la autoridad interpuestas por la propia Guardia Civil. El secretario, el gerente de Urbanismo, la ingeniera municipal y el concejal de Deportes, Agapito Pastor, mostraron sus dudas sobre la inspección del jueves y exigieron a los policías la correspondiente orden judicial, lo que obligó a suspender el operativo hasta disponer de esta resolución.
El juzgado de instrucción castreño investiga si hubo una adjudicación «a dedo» en el proyecto para reformar el túnel de la pedanía de Mioño, presupuestado en 58.765 euros. Los datos obtenidos, sin embargo, podrían determinar también si el anterior equipo de Gobierno incurrió en «delitos contra la Administración pública», al menos, en otros 11 proyectos urbanísticos.





