Al principio
Noche de gala que para sí quisieran los del baile de la rosa. Exceso de responsabilidad en las piernas, con 'Rako' en el punto de vista de los foráneos. Vranes nos generaba problemas desde sus cielos, que solventábamos sin sus defensas formadas. Ahí Planinic se sentía como en un balneario y, a pesar del tembleque en los libres y de un gran Palacio, éramos príncipes aunque no reyes del partido. Un Pekovic estelar estrellaba a Tiago con la tercera y tanta igualdad nos destrozaba uñas y mandíbulas. El TAU aprovechaba carreras y a un Singleton enchufado que enchufaba. Pero al Partizán le traía floja la presión y con Pekovic, Palacio y Tepic se fue a reposar con los pies por delante.
Luego
Las diferencias no existían y la tila tampoco. El 'Planinic-sistema' daba réditos y era nuestro euromillón ofensivo. El partido, de equis o sólo para adultos. Con sus pérdidas, sus fallos en los tiros libres y el tino de Tiago desde el mismo sitio pillábamos una ventaja que sabía como el primer café de la mañana. La fogosidad en el juego, como la de Pipi con una isleña siliconada. Pablo y 'Rako', matadores en los momentos soberanos y el Baskonia, pasando Burgos.
Final
'Partizanpado' por un TAU de veras, con más primaveras y oficio que un equipo serbio bisoño y corto de banquillo.





