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Sociedad

ALFONSO DUBOIS, PREMIO PERSONA VASCA COOPERANTE 2007
«Estamos condenados a redistribuir, o llegaremos al enfrentamiento»
Abogado y economista, fue premiado ayer por su trayectoria en el mundo de la cooperación para el desarrollo y por promover la asociación de ONGD vascas
02.04.08 -

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«Estamos condenados a redistribuir, o llegaremos al enfrentamiento»
RECONOCIMIENTO. Dubois recibe el diploma de manos del lehendakari. / JOSE MONTES
El abogado y economista Alfonso Dubois trabajó en el campo de los derechos humanos en los tiempos del franquismo y, tras la llegada de la democracia, quiso conocer y participar en otras experiencias similares en Bolivia, recién salida de otra dictadura, y en la Nicaragua sandinista. A su regreso, a principios de la pasada década, todo estaba por hacer aún el mundo de la solidaridad internacional y contribuyó a su desarrollo desde el magisterio, su trabajo en el seno del Instituto Hegoa, entidad de la Universidad del País Vasco dedicada a la promoción de estudios en este ámbito, y el impulso de la coordinadora local de ONGD. Ayer, el lehendakari reconoció esta dedicación con la concesión del Premio Persona Vasca Cooperante 2007.

-¿Su experiencia latinoamericana supuso una revelación tan radical?

-Allí vi las carencias y la miseria, pero no me quedé con esa impresión, sino que encontré potencialidades y quise trabajar en su aprovechamiento. Fue una experiencia muy profunda, que me cambió la mirada. Cuando volví, contacté con otra gente que también sentía que en la sociedad vasca faltaba una reflexión sobre nuestro compromiso.

-¿Por qué decidió trabajar por la cooperación desde la universidad?

-Porque la universidad garantiza el conocimiento y la plataforma que supone Hegoa garantiza que éste no quede encerrado allí, sino que pase a la sociedad.

-¿Cuál fue su aportación a la creación de la coordinadora de ONGD de Euskadi?

-Reforzamos la unión y proporcionamos otra visión conjunta del desarrollo. Queríamos que no se midiera su actuación sólo por hacer acopio de recursos materiales, sino por sus resultados en las personas, porque desarrollo significa, ante todo, que tengan mejor salud, que promuevan y participen en su progreso. Una concepción economicista no resuelve los problemas de la pobreza y la desigualdad.

-¿Cómo han evolucionado los miembros de esta coordinadora en los últimos veinte años?

-Han conseguido la legitimidad, que la sociedad y las instituciones públicas reconozcan su función necesaria e importante. También han sabido evolucionar, han roto el esquema de dar y punto, y han pasado a colaborar en términos paritarios y a fortalecer las comunidades locales y los colectivos de mujeres.

-Sin embargo, la desigualdad entre Norte y Sur, ricos y pobres, no deja de crecer.

-Es la globalización que desiguala. Hay regiones del mundo que no encuentran su hueco y dentro de las sociedades aumentan las diferencias. Ha soplado un vendaval que ha roto los valores comunitarios. Pero estamos condenados a redistribuir; o colaboramos ante esta situación de cambio climático y menos recursos, o llegaremos al enfrentamiento.

-¿No resulta frustrante contemplar esta situación tras tanto esfuerzo?

-Debería decir que sí, pero no hay que huir de las posiciones extremas. Tenemos que ser muy realistas. Ahora bien, que no nos hagan crear que las cosas que no ocurren no son posibles. Hemos de luchar para que sucedan, aunque no las podamos ver.

Exigir transparencia

-¿Ha faltado autocrítica en el mundo de la cooperación? Al menos, ante los casos de corrupción interna.

-Los escándalos han sido muy publicitados, pero puntuales, y existió un actitud previa, crítica, de la coordinadora, que ya había mostrado su falta de confianza en ciertas fórmulas. Nos dejamos engatusar fácilmente por estrategias de márketing y olvidamos que tenemos todo el derecho de exigir transparencia a quien otorgamos fondos. Estos casos han hecho mucho daño al mundo de la cooperación sin merecerlo. De cualquier manera, se ha visto con claridad que la perversión estaba focalizada.

-¿Existe una cooperación de cuello blanco?

-Hay de todo, y también intentos de utilizarla para efectos publicitarios, aunque el movimiento social de las ONGD ha neutralizado estos intentos.

-Entonces, ¿la cooperación vende?

-En algunos casos se intenta, y puede ser utilizada para dar una cara más amable de un producto, pero ha habido mas pruebas que resultados prácticos. Posiblemente, porque mantener una posición crítica impide que pueda ser utilizada como una mera imagen de márketing.
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