El jefe del Ejecutivo español había conversado con anterioridad con varios jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza, principalmente con la canciller alemana, Angela Merkel, y su homólogo francés, Nicolas Sarkozy.
Olvido intencionado
Horas antes, durante el discurso que ofreció en Constanza, Bush ni siquiera citó a España entre los países con efectivos en Afganistán. «Muchas naciones de la OTAN -incluyendo a Reino Unido y Francia, Canadá, Dinamarca, Alemania, Noruega, Holanda, Italia y Turquía- desplegaron fuerzas para combatir a los terroristas en Afganistán y para expulsar a los talibanes del poder», dijo.
El hecho de que España, un socio aliado relevante que tiene tropas en el país asiático, aunque sometidas a limitaciones operativas como muchos otros países europeos, fuera olvidado no puede ser considerado como un hecho accidental. Sobre todo si se considera la animosidad que la Casa Blanca alimenta por la retirada de los soldados españoles de Irak, ordenada por Zapatero en las primeras horas de su mandato inicial. «En Afganistán, fuerzas de la Alianza Atlántica y de naciones asociadas honran sus uniformes y enorgullecen a sus países», añadió.







