Las bases socialistas llevan, sin embargo, varios meses bajo el punto de mira de los terroristas, como demostró el atentado mortal del mes pasado contra un afiliado como Isaías Carrasco, que en el pasado había ejercido como concejal en Mondragón. ETA ya advirtió en una entrevista concedida a 'Gara' y publicada el 5 de enero, apenas dos semanas después de reventar la casa del pueblo de Balmaseda, que los «militantes socialistas» quedaban expuestos al azote terrorista. La banda basaba su amenaza en que las condenas impuestas a los procesados en el sumario 18/98 o la muerte en accidente de tráfico de una familiar de un preso conllevarían «consecuencias» para «todos».
«Hacemos un llamamiento a los militantes del PSOE -subrayaba el texto etarra de hace casi tres meses- para que pregunten a Rubalcaba o Zapatero hasta dónde están dispuestos a llegar en sus prácticas represivas. Los militantes del PSOE deberían reflexionar sobre las consecuencias que acarrean para todos estas situaciones».







