Los asaltos, al menos cuatro, se produjeron entre los días 14 y 18 de marzo, el fin de semana previo a la Semana Santa. Siempre esperaban a que llegara la misma hora, entre las nueve y diez de la noche, para hacer sus fechorías.
Según han relatado las propias víctimas, a una de ellas le agarraron por el cuello y, con amenazas verbales del tipo «dame la pasta o te rajo», le robaron. A veces también les veían de lejos y les seguían a distancia hasta la dirección donde el repartidor tenía que entregar el pedido. Cuando bajaban del domicilio en el que habían dejado el encargo, les sustraían, bajo coacciones, el dinero que los compradores les acababan de entregar.
A uno de los trabajadores de reparto a domicilio le dieron «un cabezazo». Al parecer, los ladrones se enfadaron «porque llevaba poco dinero», denuncia una de las encargadas de un despacho de comida italiana en la calle Kalamua, entre los barrios de Bolueta y Santutxu.
Psicosis y acompañante
La sucesión de casos en un mismo fin de semana -viernes, sábado y domingo por la noche- generó una cierta psicosis en el colectivo, formado en su mayoría por estudiantes que 'meten' horas para sacarse un pellizco. Una chica dejó el trabajo por miedo a ser atracada, otro pidió un cambio de puesto a la tienda aunque sin reconocer que la solicitud tenía relación con los robos.
Uno de los chicos se enfrentó a los agresores y terminó ahuyentándoles y un cuarto, que llevaba dos pedidos de una vez, vio a la banda de atracadores y optó por darse la vuelta. Sus jefes le pusieron un «acompañante» para que volviera a entregar las pizzas, más protegido y seguro, señaló la responsable del despacho.
Los cuatro repartidores asaltados denunciaron los hechos ante la Ertzaintza. Una de las víctimas relató que le abordaron entre cuatro jóvenes, a uno de los cuales conocía de haber estudiado juntos en el mismo instituto de Bilbao, indicaron fuentes cercanas al caso.
Según la descripción física de los ladrones -«morenos, de 1,70 metros de altura y entre 18 y 20 años»- y el 'modus operandi', siempre el mismo, los investigadores concluyeron que se trataba de las mismas personas. La Policía autonómica localizó y detuvo a dos sospechosos el pasado martes en la capital vizcaína. Ayer mismo fueron puestos a disposición judicial. Las víctimas y sus compañeros temen que, en el momento en que se publique este artículo, los asaltantes estén ya en libertad. «Ojalá se quedaran un poco más de tiempo dentro, porque el rato que les han hecho pasar a nuestros repartidores...».
Por su parte, la empresa de venta de pizzas a domicilio para la que trabajan los chicos asaltados prefiere no hacer eco de estos casos ante el miedo de que se produzca un 'efecto dominó' que, dicen, ya ha ocurrido en otros lugares de España.





