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era de finales de los 70
El reventón de una tubería deja sin agua a Amorebieta durante más de diez horas
Los últimos aguaceros agrietaron las «vetustas» conducciones de suministro

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El reventón de una tubería deja sin agua a Amorebieta durante más de diez horas
UN HILO DE AGUA. Un vecino bebe a duras penas de una fuente del pueblo. / FOTOS: MAIKA SALGUERO
Pese a la intermitente lluvia caída durante la jornada de ayer, el 80% de los vecinos de Amorebieta tuvieron una mañana marcada por la sequía. El reventón de la tubería principal de abastecimiento provocó un corte del suministro de agua durante más de diez horas. En todo ese tiempo sólo hubo una excepción: los vecinos de Boroa, que cuentan con su propio depósito, y muchos de los bajos del centro urbano a los que abastece el captador de Urgozo.

Según explicó el alcalde, David Latxaga, la «vetusta» red de abastecimiento del municipio -la mayoría de sus 100 kilómetros de recorrido datan de finales de los años 70- no pudo soportar la acumulación de barro y follaje propiciada por los últimos aguaceros. Estas circunstancias abrieron una grieta, de unos tres metros de longitud, que vació los 3.000 metros cúbicos acumulados en el depósito de Urritxe y dejó sin suministro a cerca de 14.000 vecinos.

El agua dejó de manar a las cinco y media de la mañana. Una hora y cuarto más tarde, la cafetería Urrestarazu, en pleno corazón zornotzarra, lograba llenar a duras penas un barreño tras el aviso que recibieron de la Policía Municipal. «Hemos tenido unas pérdidas de más de 600 euros», lamentaba la encargada desde el otro lado de la barra que se resistía a creer que la avería se produjera el miércoles, «el día que más trabajo tenemos porque cierran muchos bares de la zona».

Al otro lado de la calle Karmen, José Ángel Román, del bar Garamendi, reconocía haber «tenido suerte» puesto que el agua llegaba «lo mínimo para funcionar». Tampoco influyó la avería a Mari Glori, de la peluquería Lan-Glo, que se las apañaba con «un chorrito de agua» para lavar cabezas, o a la panadería Lemona, que sólo se quejaba de que la falta de agua en el horno «sacaba el pan sin brillo». Las pescaderías también se vieron afectadas. La de Maxi sólo despachó una cuarta parte del género. «El cliente quiere el pescado limpio y sin agua no compran», resumió Juan Carlos Delgado.

Pese a que los más afortunados lograron arrancar un hilo de agua con el que atender sus negocios o lavarse la cara «como los gatos», comentaba una vecina, cundió el alarmismo. El corte desbordó la venta de agua embotellada. Otros zornotzarras recurrieron a las fuentes de Nafarroa y Urgozo. Sobre las cuatro de la tarde, el agua volvía a fluir de manera gradual. Latxaga atribuyó la demora en el arreglo a la complejidad para localizar la avería y al hecho de que la tubería se encontrara a un par de metros de profundidad en Arraibi. «Para evitar que con averías de este tipo la gente se quede sin agua, nuestra intención es interconectar el circuito de Urritxe y el de Boroa», concluyó el alcalde.
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