
-Aseguró que si no lograba reeditar su mandato en la Alcaldía de Vitoria, se quedaría en la oposición. ¿Por qué abandona ahora la política vasca?
-Si alguno se ha hecho la ilusión de que dejo la política vasca, todo lo contrario, ahora la voy a hacer más que nunca.
-Acude a Madrid a un grupo con las aguas revueltas.
-Estamos justo al principio y las aguas volverán a su cauce. Todo el mundo va a tener un hueco y habrá protagonismo político para todos. Insisto, lo que interpreté de las palabras de Rajoy es que ahora es más necesario el empuje de todos.
-¿Rajoy debía haber renunciado como exigían veteranos dirigentes de su partido?
-De ninguna manera. No se quién dice eso. El partido está en torno a Mariano y creemos en su proyecto.
-En su primera comparecencia después de dos semanas de silencio, sostuvo que las elecciones no se perdieron por él. ¿Por qué fue?
-El PP tiene más de 10 millones de votos, una cifra que normalmente daría una posición de gobierno. Es verdad que no hemos ganado, pero eso no justifica que abandonemos el trabajo iniciado. Tenemos un proyecto en el que creemos y que debemos explicar mejor para huir de las etiquetas injustas que nos colocan.
-Rajoy ha dado un puñetazo encima de la mesa situando a Soraya Sáenz de Santamaría al frente de su grupo en el Congreso, una decisión, por cierto, que ha sentado como un jarro de agua fría en los sectores más conservadores del PP.
-Soraya vale mucho y tiene una extraordinaria preparación. Es una apuesta del presidente, pero es una apuesta sobre seguro. Tiene un futuro político extraordinario.
-¿Una apuesta que tiene el respaldo del partido?
-Cuando se habla de ciertos sectores del partido no sé de quién se habla. Lo que creo es que no ha gustado a un sector de los medios de comunicación, así que no identifiquen con el PP lo que no lo es.
-Rajoy ha fulminado a la vieja guardia. ¿Le pasará factura?
-No sé por qué se dice eso. No va a haber nadie marginado o apartado en el PP porque se incorpore gente de otra generación. Estamos para sumar, no para quitar nada a nadie.
-Es decir, que Zaplana o Acebes siguen teniendo un hueco en el PP.
-Siguen siendo figuras absolutamente referentes para nosotros. Claro que tienen un sitio muy importante y muy destacado.
-La renovación de rostros es total. ¿Es la mejor prueba de que éste sí es el equipo de Rajoy?
-Si todo sigue igual, se critica, y si se introducen cambios, también. No lo entiendo. Creo que se ha querido incorporar a otra generación que tiene una sensibilidad matizadamente distinta en la manera de presentar las cosas, pero que comparte el mismo proyecto.
-¿Esta renovación llevará implícita un cambio en el discurso? Por ejemplo, Cataluña es vital para ganar las elecciones, y allí su imagen no deja de deteriorarse.
-Hay que distinguir entre la imagen, las ideas o el discurso. El PP tiene un proyecto de centro-derecha moderno y liberal. Nuestro problema es de imagen y no de que nuestras ideas no sean correctas.
-Usted ha reconocido que hay que «modular» el discurso. ¿Cómo se traduce esto a la práctica?
-Hay que explicar a la gente que tenemos un discurso de convivencia que convoca a todos. Queremos ser opción para quienes se sientan desencantados con su opciones políticas. Por ejemplo, hay mucha gente que ya no vota al PNV por Ibarretxe. Modular es decirles que en nuestro proyecto caben todos.
-Por cierto, lo hizo sólo unos días después de pedir a Basagoiti, presidente del PP vizcaíno, que hiciera manifestaciones «más serenas» tras pedir más autonomía para el PP vasco, emulando la fórmula de UPN.
-Creo que se le ha entendido mal. Basagoiti no quiere hacer una UPN. Lo que dice es que nuestro discurso debe estar muy pegado a la realidad del País Vasco. En el fondo, lo que decimos María, Antonio y yo son caras de un mismo discurso.
-¿Esta derrota ha sacado a luz las diferentes sensibilidades que parecen existir en el PP de Euskadi?
-Alguien sueña con que tengamos algún tipo de división. Que nadie se equivoque, todos estamos en lo mismo y vamos todos juntos.
«Radicalidad» del PNV
-Se avecina un congreso nacional bastante tenso. ¿Descarta una segunda candidatura de peso o aboga por un respaldo unánime a Rajoy?
-El partido cree en Mariano más que nunca.
-Al igual que ocurrió con la sucesión de Aznar, al PP se le vuelve a achacar un déficit democrático para elegir a sus candidatos. ¿Hay demasiada disciplina de partido?
-A Mariano no lo nombró Aznar, lo propuso y nosotros le votamos. Ahora, lo que veo es mucho apoyo a Rajoy. De todos modos, supongo que entre 700.000 afiliados habrá alguien que no le guste.
-Se inicia una legislatura en la que el PNV tendrá bastante protagonismo si al final el PSOE no le pasa factura por su posicionamiento inicial en contra de la moción de censura a la alcaldesa de Mondragón (ANV). Un postura, por cierto, 24 horas después rectificada.
-Cuando premias la radicalidad, tienes más radicalidad y el PNV ha apostado por el planteamiento más radical de su historia, la consulta secesionista de Ibarretxe.
-¿Cómo interpreta el giro del PNV?
-Es miedo a perder situaciones de poder. No hay quién lo entienda. Sólo buscan repartirse sillones.
-¿Cree que los nacionalistas llevarán hasta las últimas consecuencias la propuesta del lehendakari?
-Es evidente que los nacionalistas van al abismo. Pero, al final, el PSE-EE saldrá en su rescate.
-¿El recrudecimiento de la actividad de ETA puede derivar en la vuelta al entendimiento entre el PSOE y el PP? ¿Sacarán esta cuestión del debate parlamentario?
-Lo importante es que la política antiterrorista no dependa de la actitud del criminal. Diga lo que diga ETA, no tenemos que cambiar nuestra política y si eso no lo comprendemos, no hemos entendido nada.









