El edil apeló al deterioro que sufre el inmueble y recordó informes municipales de 2001 y 2003 que subrayaban su mal estado y la necesidad de diversas actuaciones. Además, insistió en que el pleno ya aprobó en 2006 el inicio de los trámites de expropiación en un plazo de tres meses si no prosperaban negociaciones con los propietarios.
Belakortu aludió a la existencia de diferencias entre los herederos pero reclamó que el Ayuntamiento deposite el dinero en un juzgado para que lo cobre quien proceda. «Por nosotros, como si se quieren batir en duelo», aseguró.
La propiedad del inmueble es objeto de disputa en los tribunales. Una sentencia otorgó el pasado año su titularidad a los cerca de 300 herederos del sacerdote Domingo Ambrosio de Aguirre. Sin embargo, el Obispado tiene apelado el fallo.
Ese grupo de personas que reclama la propiedad del palacio reaccionó ayer con rapidez y malestar a las declaraciones del concejal de EA. «El asunto está sub iúdice por lo que nos parece inmoral que se estén buscando destinos para un inmueble cuya titularidad no está aún cerrada legalmente», aseguró Ramón Garín.
«Nosotros nunca nos hemos escondido y hemos dado la cara siempre en el Ayuntamiento», aseguró. En cualquier caso, declinó responsabilidades en el estado del edificio. «El Ayuntamiento ha sido arrendatario del edificio durante años y, desde luego, sí que tiene mucho que ver», recalcó.









