
Diez canciones de corte intimista componen este disco. En ellas, Arzuaga habla «del desamor, de las drogas, la melancolía, el abandono... temas un poco oscuros, de los que hablo desde mi experiencia personal». Con este trabajo, pretende «recuperar el tipo de música que bailaban nuestros abuelos en la plaza del pueblo», y su intención es «recrear una especie de euskal cabaret. Digo recrear, pero en realidad no sé si se ha hecho alguna vez». Sonidos que beben del folk tradicional y también del rock. «Se trata de un nuevo estilo, cercano a las fórmulas radiofónicas de los años cincuenta». En realidad, su estilo se acerca más al de un cantautor, con letras muy trabajadas, aunque sin descuidar el aspecto musical. Arzuaga tiene una formación musical clásica, y realizó estudios superiores de piano y guitarra en el Conservatorio de Bilbao.
El músico considera que su disco «es una nueva e interesante propuesta en cuanto al proceso de grabación y la política de distribución». El sello alternativo Politburó Recording Fiasco distribuye por lugares no convencionales como bares, tiendas y salas de conciertos. Circuitos poco comerciales en los que Arzuaga lleva varios años curtiéndose como músico.







