
Ante la metedura de pata del dirigente holandés, el COI intentó quitar hierro y contextualizar convenientemente sus declaraciones. «Verbruggen también comentó el caso de Guantánamo, o Irak, y de la candidatura de Chicago. Estaba dando ejemplos de países con diversas situaciones internas. Pero no estaba comparando», insistieron fuentes del máximo organismo del deporte olímpico.
Denuncias
Lo cierto es que la salida de tono de Verbruggen revela la incomodidad del COI ante la catarata de peticiones de diversas organizaciones internacionales para que que presione a China y haga cumplir al país asiático la promesa que realizó en 2001, cuando aseguró que la concesión de los Juegos Olímpicos haría mejorar la situación de los derechos humanos en el país; algo que no está sucediendo. Según denunció Amnistía Internacional, en realidad lo que está sucediendo en China es justo lo contrario de lo prometido. La obsesión por la estabilidad del Gobierno chino está haciendo que aplaste las disensiones internas.





