Es el único que se ha visto obligado a cumplir esta sanción en dos ocasiones, pero hay que tener en cuenta que sus características y su habitual brega con los defensas contrarios son circunstancias que motivan que sufra más faltas, las cometa (o por lo menos lo parezca) y, por tanto, a ser objeto de tarjeta amarilla por parte del colegiado de turno.
Quienes no se han vestido de corto un fin de semana por idéntica razón han sido los centrales Ateca y Marín, los hombres del centro del campo Iván Agustín y Núñez y Pablo, uno de los que, paradójicamente, más faltas recibe en cada encuentro.





