
Roberto Cardarelli, un experto del FMI en los mercados inmobiliarios, calificó el actual nivel de precios en España como «insostenible» y auguró una contracción. «Están sobrevalorados entre un 15% y un 20%», dijo, para añadir que «deberán caer» en la misma proporción «en términos reales», es decir, descontada la inflación. Ese es, indicó, el porcentaje del valor actual de los precios que no está justificado por el aumento de la población, los intereses hipotecarios, los ingresos de los ciudadanos y el crecimiento del crédito. El análisis de Cardarelli está incluido en el informe 'Perspectivas Económicas Mundiales', la publicación más importante del FMI en la que plasma su visión de las condiciones económicas en todo el planeta.
El autor del trabajo destacó que los resultados del estudio no implican un inminente hundimiento de los precios en las fotos de los apartamentos pegadas en los escaparates de las agencias inmobiliarias de la Península. «Puede ocurrir lentamente, a través de la inflación», dijo, ya que «no tiene que haber un colapso de los precios nominales». Precisó, en este sentido, que cinco ejercicios con inflación al 5%, por ejemplo, y con los precios nominales sin cambios supondrían una bajada de los bienes raíces del 25% en términos reales.
En cualquier caso, y según el Fondo, el ajuste ya ha comenzado, pues los precios han pasado de incrementos anuales superiores al 20% a un estancamiento en el último trimestre de 2007. Sin embargo, la inversión residencial aún no ha reaccionado y cerró el año en el 9% del Producto Interno Bruto del país, nivel tan sólo superado por Irlanda, de acuerdo con el estudio del organismo. Para Cardarelli, «la inversión residencial es lo especialmente preocupante. Tiene que bajar. Su nivel actual es muy, muy alto», dijo. Según los cálculos del Fondo, el volumen actual de inversión en la construcción supera en 3,5 puntos porcentuales la media histórica en España. Cardarelli apuntó que, en «contextos recesivos», la inversión en bienes raíces suele reducirse por debajo incluso de la media histórica. Y eso sería un golpe tremendo para la economía española, que se ha beneficiado enormemente del 'boom' del ladrillo en los últimos años.
La experiencia de otros países desarrollados asusta. En Irlanda, la contracción de la inversión residencial ya ha restado 3 puntos porcentuales a su PIB, mientras que en Estados Unidos la caída ha sido de 1,5. El FMI ya predijo que en los próximos meses podría tirar del PIB estadounidense entre 0,5 y 1 puntos adicionales.
El impacto de la previsible reducción de la inversión hace a la economía española especialmente vulnerable al ajuste del sector inmobiliario, según el FMI, que a lo largo del último año ya había emitido varias señales de alarma sobre el fin de la exuberancia constructora. Dado el alto volumen de la inversión residencial, la «corrección adicional» de los precios que el Fondo augura herirá con mayor gravedad a la construcción en España que en otros países y, por ende, a su economía, alertó el organismo, que no quiso precisar en qué medida pues la próxima semana divulgará sus pronósticos de crecimiento. Carderelli sí dijo que «la ralentización de la inversión inmobiliaria tendrá consecuencias más graves en España que en cualquier otra economía europea».
En línea con tan negros pronósticos, la confianza de los consumidores españoles retomó en marzo la senda de caídas iniciada en verano y bajó otros cuatro puntos.





