La Casa Consistorial no exponía ningún emblema salvo el viernes de la Aste Nagusia, día grande de las fiestas en el que flameaban durante una hora a lo sumo las cuatro enseñas oficiales en virtud de un acuerdo del pleno municipal: europea, española, vasca y de la capital vizcaína.
La instalación de la bandera rojigualda responde a un fallo del pasado 30 de noviembre del Tribunal Superior contra el que no cabe recurso. La sentencia desestimaba una apelación del Ayuntamiento contra un auto judicial donde se daba respaldo a una denuncia de la Abogacía del Estado, organismo que exigía el cumplimiento de la ley que regula el uso de banderas.







