
El PSE ya había anunciado, antes de conocerse la moción del PP, que no acudiría «por dignidad política y hartazgo» tras la actitud de ANV y el rechazo del PNV a desbancar a la alcaldesa mediante una moción de censura.
Lo que debía haber sido un pleno ordinario sin historia se convirtió en una sesión llena de expectación. Era la primera tras el asesinato hace un mes del ex concejal socialista Isaías Carrasco y sus compañeros le recordaron colocando cuatro fotografías suyas y rosas rojas en los asientos del PSE. La sesión estaba también marcada por la fuerte polémica tras el rechazo del PNV a presentar la moción de censura contra Galparsoro por no condenar ese atentado.
A las siete de la tarde la sala se encontraba abarrotada por la importante presencia de medios de comunicación y de una treintena de simpatizantes de la izquierda abertzale, entre ellos el ex alcalde de la localidad Xabier Zubizarreta. También acudieron dirigentes del PP como María José Usandizaga, Regina Otaola, Borja Sémper e Iñigo Arkauz.
La sesión comenzó con normalidad y la alcaldesa accedió a la petición de la concejal popular, Icíar Lamarain, de guardar un minuto de silencio en memoria de Carrasco, momento en el que los seguidores de ANV desplegaron pancartas en favor de la independencia y contra las torturas y la ilegalización de partidos.
Tras aprobarse los puntos previstos, la edil del PP presentó una moción fuera del orden del día para «condenar el último comunicado de ETA, los métodos de la organización terrorista», y pedir que el Ayuntamiento «participe de las iniciativas en solidaridad con los amenazados». Los grupos, salvo ANV, aprobaron su debate. La moción sólo cosechó siete votos (tres de los jeltzales, dos de EB-Zutik, y uno, respectivamente, de EA y PP) y el rechazo de los siete ediles de ANV. Aralar, que había pedido votar punto por punto, se abstuvo al no estar de acuerdo con la totalidad del texto. Al repetirse en segunda votación el empate, decidió el voto de calidad de la alcaldesa, que rechazó la iniciativa.
Pregunta directa
En el turno de ruegos y preguntas Lamarain insistió y se dirigió directamente a la alcaldesa para preguntarle si rechazaba el comunicado y los métodos de ETA. Con esta estrategia, el PP buscaba, según fuentes de este partido, que la regidora «se retratara» y «acelerar» las condiciones que el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, puso el martes a ANV como paso previo a poder impulsar mociones de censura en su contra. Galparsoro rechazó «lecciones de democracia» por parte del PP y ofreció «diálogo» para «resolver el conflicto político si se reconoce la existencia de todas las partes».
Lamarain fue constantemente interrumpida con gritos de «fascista», contra la tortura, la Ley de Partidos o la situación de Lizartza, donde gobierna el PP tras la ilegalización de ANV. Los concejales del PNV también tuvieron que escuchar gritos en su contra como «PNV traidor» o «PNV ez dugu ahaztuko» ('PNV no olvidaremos').







