
A 400 kilómetros sobre la Tierra, las 20 toneladas de peso del 'Julio Verne' terminaron enganchadas al muelle de la ISS, que viaja a una velocidad de 27.000 kilómetros por hora. El primer vehículo espacial automático, con 10,3 metros de longitud y 4,5 de diámetro, es además el mayor carguero espacial desarrollado por Europa, fue lanzado el 9 de marzo y alberga 7,7 toneladas de todo tipo de suministro para los astronautas de la ISS: comida, ropa, carburante, piezas de recambio, material para los experimentos, aire y agua.
Durante cuatro meses, permanecerá unido a la estación y utilizará sus motores para corregir la órbita del complejo orbital, compensando así sus pérdidas de altura. En agosto, se desacoplará de automáticamente y se redirigirá a la atmósfera para desintegrarse.
'Julio Verne' se encontraba desde anteayer a 3,5 kilómetros de la estación a la espera de su acoplamiento y había realizado dos ensayos previos. El carguero espacial completó las maniobras de acoplamiento de forma completamente automática, a una velocidad relativa de 7 centímetros por segundo y con una precisión del orden de 1 centímetro. El coste de la misión es de unos 1.000 millones de euros, de los que 100 retornarán a España gracias a la participación de empresas nacionales.
La autonomía que demostró ayer el ATV será, indicó la ESA, la que permita en el futuro los viajes a Marte, porque no requiere el control desde la Tierra y no está afectada por el tiempo de demora de las señales. Hasta ahora ninguno de los vehículos enviados por rusos o norteamericanos a la ISS han utilizado este sistema, sino que desde de la estación uno de los astronautas utilizaba un 'joistick' para guiarlos.







