Como sería injusto no subrayar algo positivo, me parece cabal destacar el trabajo de quien hace la mejor interpretación en 'Sin tetas': Cuca Escribano, que da carne a Fina, la madre de la protagonista. Me parece que es el papel más difícil ya que la Escribano tiene que ser al tiempo una mujer hermosa y una mujer vulgar, un espíritu atribulado y un carácter afirmativo, un temperamento frágil y una madre luchadora. Poner en acción tantas contradicciones no está al alcance de cualquiera, y sin embargo, consigue darle al personaje una enorme credibilidad, incluso cuando la involuntariamente cómica desmesura del guión hace inverosímil lo que está pasando. La escena culminante del cierre de temporada -la muerte del hijo- la satisface Cuca sin el menor reproche. No sé cómo será la segunda parte de la historia, pero la productora no se equivocará si da más fuste a ese personaje. En otro orden de cosas, esta serie ha conseguido algo importante: que la gente la vea simplemente como un relato de ficción y no como un modelo de comportamiento social, que habría dado lugar a una polémica bastante absurda. Al final, la moraleja (provisional) es esta: sin tetas no hay paraíso, pero con ellas, tampoco. El paraíso no depende de las glándulas mamarias. Mala noticia para el gremio de la cirugía.











