Es por ello que los mandatarios locales han encargado un estudio a los técnicos de Acción Social para decidir la forma en que se concederán las novedosas ayudas. «No conozco ningún otro municipio en el que se haya realizado algo similar», confesó el máximo edil. Ese componente innovador juega precisamente en contra de la Corporación fabril, que no tiene dónde agarrarse y debe 'inventar' de la nada una aportación social.
Rodríguez tiene claro que las subvenciones deben ser para las mujeres que realmente lo necesitan. Quedarán fuera de la iniciativa aquellas que tengan varias propiedades, tanto inmuebles como de otra naturaleza. «No puede ser que le demos el dinero a personas con cuatro pisos o tres coches. Tendremos que ver cómo evitaremos el fraude», avanzó el regidor.
No lo tiene fácil para articular una normativa reguladora de las ayudas. Ni siquiera existe al alcance del Consistorio un censo de mujeres enviudadas debido a que los organismos que lo tienen -Eustat e Instituto Nacional de Estadística- alegan «que la Ley de Protección de Datos impide entregar cualquier listado de este tipo», apuntó la edil de Acción Social, Amaya Rojas.





