La iniciativa persigue completar tres objetivos: aumentar el reconocimiento social y eclesial de las personas más vulnerables; sensibilizar sobre las necesidades afectivas, sociales y espirituales que tiene el colectivo; así como renovar y aumentar el voluntariado que participa en los diferentes proyectos dirigidos a este grupo ciudadano y que se desarrollan desde la institución sociocaritativa.
En la actualidad, unas 300 personas participan en 21 municipios de la provincia en diferentes planes de apoyo a familias que cuidan de personas mayores dependientes, «que precisan de momentos de 'respiro' en su labor cotidiana para promover que la persona mayor pueda continuar viviendo en su entorno habitual», afirman desde Cáritas.





