Lo que sí avanzó el alcalde es que ya «no es posible simultanear más» la realización de los trabajos en la plaza con el paso simultáneo de vehículos y peatones. El regidor apeló así a razones de «seguridad» para anunciar que el céntrico enclave estará «cerrado al tráfico» entre los días 14 y 18 de este mes de abril. «En principio la medida va a durar cinco días, pero tampoco descartamos que se prolongue, porque el 19 no va estar terminada la reforma», reconoció.
La medida afectará a los autobuses urbanos, cuyas paradas deberán ser modificadas durante esos días. Habrá, eso sí, un acceso restringido para los propietarios de plazas de garaje en la calle Prado.
«Soportar las críticas»
El alcalde admitió que el cierre de la plaza es una decisión que puede parecer «drástica», y que suscitará críticas por las molestias que ocasionará, en especial a los conductores. Sin embargo, se mostró «dispuesto a soportarlas antes de correr riesgos innecesarios», y tener que lamentar luego algún accidente. «Preferimos priorizar la seguridad antes que la comodidad», resumió.
A juicio del presidente de la Corporación, resulta ya «prácticamente imposible» controlar todo el proceso pese a la vigilancia que ejerce desde hace días en la zona la Policía Local. La confluencia con la calle Diputación y el paso hacia Mateo Moraza son los dos puntos conflictivos.
¿Está justificado el retraso acumulado en la finalización de las obras? ¿Ha influido en la demora la permisividad al tráfico? El alcalde prefirió ser cauto y aseguró que es algo que deberán determinar los técnicos. Con todo, dejó claro que habrá sanciones a las empresas adjudicatarias si se confirmara la existencia de retrasos injustificados.
En cualquier caso, en la marcha de los trabajos, que se iniciaron hace siete meses, en septiembre de 2007, han influido diversas razones. Desde la necesidad de realizar catas arqueológicas previas, hasta su interrupción temporal durante el período navideño a solicitud de los comerciantes del centro. Técnicos del Departamento de Vía Pública han reconocido que el «elevado» tráfico de la zona ha perjudicado «muchísimo» al normal desenvolvimiento de los trabajadores en sus tareas o al movimiento de camiones.









