«Se nota su fortaleza defensiva desde el cambio de entrenador y creo que jugarán a ser sólidos ahí y esperar que su calidad arriba marque la diferencia», explicó el entrenador armero, que se fijó mucho en el derbi de la primera vuelta a la hora de diseccionar el choque. Entonces el resultado fue de 1-0 favorable a los vitorianos.
«Si no jugamos mejor de lo que lo hicimos allí es seguro que no ganaremos», señaló el eibarrés, que recordó que el Alavés «nos comió con nuestras propias armas», en referencia a la intensidad y «agresividad» que el equipo entonces dirigido por Josu Uribe imprimió al juego.
Una vuelta después, la situación es diferente, ya que el duelo regional llega marcado por la necesidad de puntuar que tienen los babazorros. Según Mandiola, su rival de esta tarde ha cambiado mucho, «se ha dejado de toque y ahora es más práctico. Sumar y mantener su portería a cero son sus prioridades».
En espera de esa formación «fuerte defensivamente», el técnico armero confía en la «buena dinámica» de su equipo en casa, donde ha sacado diez de los últimos doce puntos en juego. Así, vio a sus jugadores «bien y con confianza».
A pesar de que el encuentro tiene una gran relevancia clasificatoria, Mandiola quiso desdramatizar su trascendencia y hizo especial hincapié en que cualquiera de los dos equipos que salga derrotado tiene «margen suficiente para para rectificar, no es nada definitivo».
Aganzo, «mejor no»
El preparador guipuzcoano también tuvo en consideración las «importantes bajas» del Alavés en las figuras de David Aganzo y Lacen. Del francés dijo que ha adquirido un papel relevante en el centro del campo albiazul, «sobre todo, tras la marcha de Astudillo». Del ariete madrileño apuntó que «es un jugador contrastado y el máximo goleador» del conjunto vitoriano. Por ello, «mejor que no esté», zanjó el entrenador del Eibar.





