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ALAVÉS
Ipurua, el reducto
El Eibar aumenta notablemente sus prestaciones en casa, donde ha sumado el 73% de sus puntos y ha ganado nueve de los 16 partidos disputados
05.04.08 -

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Ipurua, el reducto
FORTÍN. Joseba Del Olmo dribla a un rival del Celta en uno de los encuentros jugados en Ipurua. / EL CORREO
Una aureola de mito rodea a Ipurua, un clásico de la 'categoría de plata', reducto que impone el respeto de un fútbol diferente, a veces denostado y otras añorado. El del juego directo, de rechaces e intensidad. Ahí el Eibar se maneja a la perfección. Coto armero, minado para sus adversarios. Los números cantan: menguan cuando el conjunto azulgrana sale de su cobijo -son de descenso-, pero brillan al calor de su estadio, menudo en tamaño, inmenso en magnetismo.

Es el flotador al que se agarra el cuadro guipuzcoano. Su talismán. Lejos de Ipurua, el de Mandiola es un equipo vulgar que sólo ha sumado once puntos en quince partidos, bagaje que sólo empeoran Nástic (10) y Polideportivo Ejido (6), conjuntos que actualmente ocupan posiciones de descenso. En casa se produce la transformación. El Eibar se viste de Eibar y mete el miedo en el cuerpo de todo aquel que se acerque a intentar robarle 'sus' puntos.

El 72,5% de los puntos del Eibar, 29 de 40, han llegado en Ipurua, donde se han quedado nueve de los 16 partidos disputados. Sólo La Rosaleda y el Heliodoro Rodríguez le superan en este apartado (diez). Los armeros se han dejado dos empates y cinco derrotas, pero, superada la cuesta de enero, suyos han sido diez de los últimos doce puntos puestos en liza en el número 2 de la calle que lleva el mismo nombre que el estadio. Es la tarjeta de recepción que se encontrará el Deportivo Alavés a su llegada.

Juego directo

Avisaba ayer Salmerón de las peculiaridades del terreno de juego eibarrés. Concentración siempre, pero más en este escenario, donde cada despiste se traduce en una ocasión de gol en contra. «El Eibar saca cosas de la nada», alertó. E hizo especial hincapié en los rechaces.

No es porque sí. El Eibar, fiel a un estilo, sabe jugar muy bien con las especiales condiciones del rectángulo verde. El segundo más pequeño de la categoría después del Escribano Castilla de Motril, donde el Granada 74 saca adelante los partidos a balón parado. Los albiazules tienen dos metros menos de ancho y dos metros menos de largo para correr. Del 105x67 de Mendizorroza al 103x65 de Ipurua, el más pequeño en capacidad (5.250 espectadores).

No es, en cualquier caso, un campo que se dé tradicionalmente mal al Deportivo Alavés. Allí los albiazules han ganado cinco veces en 17 partidos, de los cuales siete tuvieron color local y otros cinco acabaron en empate.

En Segunda División, la mitad de los enfrentamientos, cuatro de ocho, se han saldado con triunfo vitoriano. Los dos más cercanos, sin ir más lejos, con idéntico resultado de 1-2. En las temporadas 2004-05 (goles de Bodipo y Nene) y 2003-04 (Rubén Navarro y Palermo). La historia reciente en el reducto de Ipurua es albiazul.
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