
El presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, dejó claro tras la reunión mantenida en Eslovenia que la subida pactada la semana pasada en Alemania para los funcionarios del sector servicios, de casi el 8% entre 2008 y 2009, «no debe servir de ejemplo» para ningún otro Estado miembro, y recordó que los trabajadores alemanes han vivido varios años de congelación salarial.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, fue más allá al subrayar que los países que quieran imitar a Alemania «están totalmente equivocados» y exigió a todos los Gobiernos de la zona euro, «sin excepción», que contengan el avance de los costes laborales. Trichet incidió en que la estabilidad de precios es esencial para preservar el crecimiento económico y la creación de empleo.
Desde la Comisión Europea, el responsable de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, reconoció que, dada la evolución reciente de los precios, Bruselas se verá obligada a revisar sus previsiones para el conjunto del año. «Estamos extremadamente preocupados por la inflación», admitió el político español.
Almunia recurrió a la receta habitual propuesta por Bruselas, que incluye, además de moderación salarial, una apuesta decidida por el saneamiento presupuestario, introducción de más competencia en los mercados y evitar subidas de precios administrados e impuestos indirectos.
Mientras, los ministros de Economia y los bancos centrales de los Veintisiete firmaron ayer un acuerdo no vinculante para reforzar la cooperación con el objetivo de prevenir y gestionar las crisis bancarias transfronterizas, como la quiebra de un banco que tenga actividades en varios Estados miembros.
En caída libre
Mientras, Estados Unidos sigue dando muestras de que su economía afronta una situación de caída libre. La última alarma ha saltado con el dato del desempleo. La primera potencia del mundo perdió 80.000 empleos el pasado marzo, la mayor de los últimos cinco años. Algo que demuestra que las empresas son renuentes a contratar personal nuevo ante la incertidumbre económica. Tras ese mal dato, el índice de desempleo subió tres décimas, hasta el 5,1%, el nivel más alto desde septiembre de 2005, según informó el Gobierno norteamericano.
El Ejecutivo confirmó la semana pasada que el PIB creció un 0,6% en el cuarto trimestre de 2007, lo que supone una brusca desaceleración del ritmo del 4,9% en el trimestre anterior.





