Solbes, que ayer participó en Eslovenia en la reunión de los ministros de Finanzas de la UE, explicó que el sector inmobiliario español inició un «aterrizaje suave» en 2006, año en que los «incrementos de la vivienda empiezan a reducirse», pero señaló que este ajuste «se ha acelerado algo como consecuencia de los problemas financieros que se plantean a partir del mes de julio del año pasado». Al respecto, admitió que «seguimos pensando que el ajuste se va a producir a lo largo de varios años, en los que el 2008 y el 2009 van a ser fundamentales».
Inmigración
Respecto al análisis del FMI, destacó en primer lugar que este organismo sitúa a España en una «situación intermedia» entre los países que están más afectados por la sobrevaloración de la vivienda.
Y en segundo término, resaltó que el modelo que usa el Fondo en sus estadísticas sobre vivienda no toma suficientemente en consideración algunos factores que afectan sobremanera a España, como la inmigración, la constitución de nuevos hogares y la compra por parte de extranjeros de segundas viviendas. Por todo ello, se mostró convencido que en España sigue habiendo una demanda que se sitúa entre 450.000 y 550.000 pisos.
Tampoco el Banco de España comparte el diagnóstico realizado por el FMI. El subgobernador de la institución económica, José Viñals, consideró ayer «excesiva» la caída de entre el 15% y el 20% planteada por el Fondo. Según los cálculos del Banco de España, el ritmo de crecimiento de los precios de la vivienda podría acabar situándose en línea con la inflación o incluso por debajo, lo que daría lugar a una reducción del precio, pero «no en torno a las cifras que da el Fondo».





