
LOS DATOS
En la tarde del jueves, el elgetarra, pero afincado en Eibar, Aitor Bolinaga -que regenta el bar Txoko de Eibar- se reía, ya relajado después de la ducha, y reconocía que «no siento las piernas. No sé si tengo algo de cintura para abajo». Ayer, viernes, todavía no se había recuperado.
No se trataba de ninguna competición, ni prueba, ni desafío. Simplemente era un reto personal que se habían planteado ambos corredores junto con un tercero, el ermuarra Bernardo de Dios, que ayer no corrió. Bernardo ha sufrido un lesión que probablemente le lleve a dejar esta afición y sus dos compañeros de fatigas (y nunca mejor dicho) decidieron seguir adelante. «La prueba es un pequeño homenaje a Bernardo», comentaba Aitor Bolinaga.
Los dos deportistas, nuestros 'Aixola-man', no estuvieron solos en ningún momento de la carrera. En todo el tiempo que duró la prueba estuvieron acompañados por un nutrido grupo de amigos con los que comparten la misma afición.
Todos los días, o casi, todos se reúnen y entrenan juntos para luego tomar parte en diferentes pruebas. Estos corredores han participado en maratones y ultramaratones en Jordania, Noruega, Nueva York, Budapest, Sudáfrica o Berlín, por ejemplo.
«Sin la ayuda de la gente no hubiera sido posible. Nos han acompañado en todo momento, hemos tenido dos o tres 'liebres' a lo largo de las 23 vueltas, y nos han animado. Sin ellos no hubiéramos hecho nada», agradecían el jueves. Hubo 'liebres' que llegaron a hacer más de diez vueltas, más de una maratón.
«Lo he pasado mal»
Empezaron la carrera a las 7 de la mañana y, como todavía era de noche, completaron la primera vuelta alumbrados con linternas. Hubo momentos duros y aseguran que era mejor no pensar en lo que quedaba. Para 'Tximis' este bajón comenzó en el kilómetro 60, cuando aún faltaban diez vueltas para cubrir el recorrido y tenía otros 40 kilómetros por delante. «Lo he pasado mal y me he animado al final», reconocía el ermuarra.
Lo mejor, por supuesto, fue el final de la prueba porque estuvieron acompañados por una veintena de corredores que les rindieron de esta forma un pequeño reconocimiento. «La última vuelta ha sido una juerga. A mí me ha emocionado», comentaba Aitor. La fiesta, después de 100 kilómetros, finalizó con una cena en una sociedad eibarresa para este grupo de corredores.





