Durante una breve ceremonia, Carod recordó que la nueva delegación abría una «nueva etapa» en la política exterior del gobierno catalán y destacó que, a través de la representación, la Generalitat deseaba mantener contactos con gobiernos estatales y regionales europeos y que habría una lealtad mutua con las embajadas españolas.
La inauguración de la representación catalana, ubicada a pocos metros del histórico Check-Point Charlie, en el barrio Berlin Mitte, contó con la presencia de varios miembros de la Embajada de España, representantes de Flandes, Quebec y Valonia, una funcionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán y una pequeña delegación del Parlament.
Durante una breve conversación con representantes de los medios españoles, Carod admitió que su deseo personal habría sido que la delegación recibiera el nombre de «embajada», pero añadió que no se deben mezclar los deseos con la realidad.







