En sintonía con las palabras del jueves de Iñigo Urkullu, Erkoreka abogó por conceder a ANV el beneficio de la duda durante un breve período, aunque ayer insistieron en no condenar ni tan siquiera comentar las amenazas de ETA a militantes socialistas. Ésta es la primera hipótesis que planteaba el PNV en su escrito; la segunda pasaba por exigir la dimisión de todos los cargos aeneuvistas.
El tercer paso -pasar a la acción mediante mociones de censura o «reprobaciones» personales- requiere, según Erkoreka, de la actuación «conjunta y consensuada» de los partidos antes de plantear las iniciativas institucionales pertinentes, sin que nadie busque «protagonismo» o «rentabilidades personales». Cabe la posibilidad de que en su reunión del lunes el EBB dé luz verde para que se acelere el proceso y comiencen las reuniones municipio a municipio, aunque posiblemente las mociones de censura tarden algo más en llevarse a efecto.
Lo que sí quiso dejar claro Erkoreka es que el 'caso Mondragón' no ha interferido en sus relaciones con los socialistas ni en las posibilidades de que el PNV sea uno de los socios preferentes de José Luis Rodríguez Zapatero a lo largo de la legislatura.También el PSOE lo da por superado, siempre y cuando las palabras de Urkullu no queden en agua de borrajas.







