
Habrá, asimismo, un puente que atravesará el arroyo para conectar el centro con la zona de juegos planificada en la plaza de Javier Zaballa y que pretende dar respuesta a una de las demandas vecinales más importantes, que reclamaban su mejora. El proyecto también recoge el mantenimiento del caserío Etxebarri, que está en ruina. El edificio pasará a manos del Ayuntamiento, que tendrá que rehabilitarlo para albergar equipamientos públicos.
Reunión, el martes
La nueva vialidad de estos terrenos, dedicados mayoritariamente al cultivo de huertas, permitirá conectar Zumalakarregi y Nervión a través de las futuras calles que van generar los edificios que se van a construir. Finalmente, el proyecto de Goikoplaza albergará 296 viviendas en lugar de las 288 que estaban previstas en el proyecto inicial. Eso sí, la mitad seguirán siendo protegidos. De éstas, 74 serán de protección oficial y otros tantos, tasados.
En relación a las críticas manifestadas por los vecinos sobre que se trataba de un excesivo número de inmuebles, la promotora apuntó que «la edificabilidad está por debajo de lo que permite la ley».
Además, Arco Atlántico construirá viviendas en planta baja, una cuestión duramente criticado por el vecindario. La promotora, sin embargo, mantiene que no tiene por qué plantear problemas puesto que «están sobreelevadas un metro y medio sobre el suelo y siempre con una franja privada de jardín que asegura la independencia».
Los locales orientados hacia Zumalakarregi, por su parte, se dedicarán a comercios. Todos los detalles del proyecto se explicarán en la reunión que tendrá lugar la tarde del martes en el salón de plenos (19.30 horas), y a la que podrán asistir los vecinos interesados para plantear su dudas.
Pero para que todo esto se haga realidad, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Llodio necesita el apoyo de alguno de los grupos políticos de la oposición, PP, PSE-EE o AN. Hasta el momento, todos han mostrado su rechazo al proyecto.









